Tras veinte años de politica exclusionista, el día de ayer el gobierno norteamericano finalmente abrió nuevamente su frontera a personas infectadas con el VIH.

Así, la infección ya no figura en la lista de enfermedades que se deben comunicar a la hora de solicitar un visado y no será objeto de pruebas médicas antes de viajar a EE UU, según el nuevo reglamento aprobado el 2 de noviembre pasado y que se hizo efectivo el lunes pasado.

El presidente de EE UU, Barack Obama dijo, al anunciar la medida el pasado 30 de octubre, que la prohibición impuesta hace 22 años era “una decisión basada en el miedo más que en los hechos” y afirmó que si EE UU quiere “ser un líder global en la lucha contra el sida y el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) tenemos que actuar como tal”.

Estados Unidos era uno de la docena de países que prohíben la entrada a los enfermos de sida, una medida que ha impedido que se celebren congresos de importancia sobre la enfermedad en su territorio y en palabras de Obama, una medida motivada por el miedo.