Por Diego Castañeda

Con los resultados de la medición de la pobreza en México realizados por CONEVAL se han venido dando una serie de análisis sobre los éxitos y fracasos de la política económica y de la política social. Durante los últimos 10 años, los números no parecen cambiar mucho. Ni en el total de personas ni en sus porcentajes. Vemos un cambio de 44.4 a 41.9 por ciento en la población en pobreza (49.5 a 52.4 millones de personas) y de 11 a 7.4 por ciento (12.3 a 9.3 millones de personas) en pobreza extrema. No hay mucho que agregar a los diversos análisis que se han hecho los últimos días. 

Por esta razón deseo tomar un pequeño riesgo y hablar del tema en una perspectiva de largo plazo, aprovechando lo que los historiadores económicos han reconstruido de los niveles de vida de la población mexicana desde hace más de un siglo.

Este ejercicio es meramente una aproximación con mucho margen de error, pero nos da una idea y por razones de comparabilidad se centra en la población que tiene un ingreso inferior a la línea de pobreza extrema. Para hacerlo quizá la forma más práctica es recurrir a la reconstrucción realizada por Amílcar Challú y Aurora Gómez Galvarriato en su artículo “Mexico’s Real Wages in the Age of the the Great Divergence, 1730-1930” en el que logran la muy difícil tarea de reconstruir el valor de una canasta de consumo de subsistencia, lo más parecido que se puede a una línea de subsistencia o de pobreza extrema en nuestro tiempo. En ambos casos se trata de asignarle un valor monetario al consumo mínimo de calorías, dado los patrones de consumo que sea consistente con la supervivencia del individuo.

El resto de los insumos son los datos de ingreso reconstruidos en mi propia investigación de desigualdad histórica (Castañeda, 2019) y los datos de Coneval sobre las líneas de pobreza por ingreso y niveles de pobreza del presente. 

Foto: @MexicoSocial_

Empecemos en 1895 (el año donde inician mis datos). De acuerdo a Challú y Gómez-Galvarriato (2015), una canasta de subsistencia consistía de entre 345 y 364 gramos de plata anuales. Convirtiéndolos al valor de la plata en esos tiempos, algo así como 67 pesos. Esto significa que el 41 por ciento de la población del país en ese año vivía en condiciones de pobreza extrema

Si repetimos este ejercicio y mantenemos los supuestos para el año de 1930, la canasta de subsistencia se encuentra entre 1644 y 1647 gramos de plata al año, algo así como 307 pesos de la época. El resultado es que 40 por ciento de la población se encontraba por debajo de esos niveles de ingreso, en pobreza extrema.

Son 3.9 millones de personas en 1895 y 6.6 millones de personas en 1930, primordialmente en población rural.

Si comparamos con los niveles actuales 40 por ciento (1895 y 1930) vs 16.8 por ciento de la población con ingresos por debajo de la línea de pobreza extrema hoy (lo más comparable a nuestro ejercicio) es una reducción del 58 por ciento en un siglo. 

Gran parte de esta reducción, como se ha documentado en estudios que usan estaturas, salarios reales, entre otros, ocurrió entre el Cardenismo y la década de 1970.

En los años ochenta y noventa la pobreza volvió a subir por las repetidas crisis económicas; igualmente, si consideramos las casi dos décadas del siglo XXI se ha mantenido bastante constante, con reducciones muy pequeñas y una población muy vulnerable por ingresos

Adoptar una perspectiva de largo plazo es útil para pensar el rezago en términos de crecimiento que tiene la economía mexicana.

Cuando se examina lo persistente de la pobreza por ingresos en el corto o largo plazo en México y se compara con las rápidas reducciones que han tenido los países asiáticos durante los últimos 50 años, se vuelve muy aparente que el problema en México es de cambio estructural (la pobreza extrema está sobre todo  localizada en el campo) y de crecimiento económico

Foto: ElCato.org

Si pensamos en la “regla los 70” y dividimos 70 entre la tasa de crecimiento de la economía (por ejemplo, 70/2.4 = 29.16) vemos que la economía mexicana duplica su tamaño cada 29.16 años. En los últimos 40 años apenas se ha duplicado poco más de una vez. En el mismo lapso, economías como la de China se han duplicado cada 7 u 8 años. Casi 6 veces en el mismo periodo. 

La economía mexicana en el largo plazo ha sufrido por no poder sostener largos periodos de crecimiento. Sin esa condición es muy difícil lograr reducciones en la pobreza, sea como sea que deseemos medirla, de forma multidimensional o sólo por ingresos. 

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Diego Castañeda es economista por la University of London.

Twitter: @diegocastaneda