Después de las modificaciones realizadas por el Senado, el pleno de la Cámara de Diputados aprobó con 321 votos a favor, 124 en contra y una abstención la expedición de la Ley Federal de Austeridad Republicana, así como reformas a las leyes General de Responsabilidades Administrativas y la Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria.

Con el visto bueno del Congreso, estas modificaciones fueron enviadas al Ejecutivo (al presidente) para que la publique y entre en vigor.

¿De qué va?

Entre otras cosas, la Ley de Austeridad establece que luego de dejar su cargo, un exfuncionario público de alto nivel (como secretarios de Estado, subsecretarios, directores generales y jefes de unidad) no podrá trabajar en una empresa privada por un periodo de 10 años. 

La razón es que los funcionarios del más alto nivel no pueden chambear en una empresa por ese periodo de tiempo (que antes era de 5 años) ya que podrían utilizar información privilegiada que como servidores públicos conocían.

Y cuello para los dineritos extra

De igual forma ya no se podrán autorizar bonos, estímulos, comisiones, compensaciones o percepciones extraordinarias al salario que que fue asignado en el Presupuesto.

Es decir que los servidores públicos tendrán que conformarse con el dinero correspondiente a lo que sus responsabilidades merezcan de acuerdo con los presupuestos previamente acordados.

Ya de paso lo aprobado aclara que “bajo ninguna circunstancia” se podrán hacer aportaciones, transferencias o pagos de cualquier tipo por medio de “instrumentos que permitan evadir las reglas de disciplina financiera, transparencia y fiscalización de gasto”.