cambio climático Aquí nos tocó vivir
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Congelados. Los efectos del cambio climático en la provisión de energía

Los sistemas energéticos están diseñados para soportar picos en la demanda, pero eventos climáticos impredecibles pueden empujar las redes de suministro al límite.

Por Tania Romero

La tormenta invernal que se ha determinado es la causante del apagón de hace un par de días en el norte del país, y que generará que también sucedan apagones en 12 estados de la república incluyendo Jalisco, pudiera estar causada por el cambio climático. Y aunque aún es muy pronto para asegurar la relación entre una y otro, los efectos de la tormenta invernal más severa en los últimos 30 años son una crónica de lo que nos espera en el futuro cercano si no se toman cartas en el asunto de forma inmediata. 

Los sistemas energéticos están diseñados para soportar picos en la demanda, pero eventos climáticos impredecibles vinculados con el cambio climático pueden empujar las redes de suministro al límite. Analistas han comenzado a identificar los factores clave detrás de las fallas en la red en Texas y los resultados de su análisis han alzado las alarmas. Se ha identificado que los sistemas de suministro de energía eléctrica pueden soportar un rango amplio de condiciones severas siempre y cuando los operadores puedan predecir los riesgos de manera certera. Sin embargo, mientras los efectos del cambio climático se aceleran, los sistemas de suministro sufrirán eventos climáticos severos que sobrepasarán las condiciones históricas para las cuales fueron diseñados, poniéndolos en riesgo de sufrir fallas catastróficas. 

Las consecuencias de las faltas de electricidad y de gas natural en Texas ocasionaron rápidamente efectos en México en donde casi 5 millones de clientes de la Comisión Federal de Electricidad se quedaron sin luz. Esto de acuerdo con los señalamientos de las autoridades se debió a la afectación a las líneas de suministro de gas, pues en México se compra de empresas estadounidenses el 80 % del gas natural que se consume, mientras que el 60% de éste se utiliza en generación de electricidad. Aunado a lo anterior, la volatilidad del precio del combustible que alcanzó aumentos de hasta 5000% pasando de 3 dólares por unidad de volumen a más de 200 y en algunos lugares hasta a 600 dólares y otros efectos del apagón han provocado considerables pérdidas económicas. Se ha estimado que los costos ascienden a 20,000 millones de pesos para la Comisión Federal de Electricidad en tan solo cuatro días, y para no afectar a las tarifas eléctricas la CFE pretende utilizar plantas eléctricas de carbón, combustóleo y diésel para reemplazar la salida de centrales que utilizan gas. 

Éste es el segundo apagón masivo en nuestro país en dos meses, y a pesar de que a finales de diciembre el presidente de la república prometió que una falla de este nivel no volvería a suceder, y se prometió rescatar la infraestructura estatal para evitarlo; la apuesta de la llamada Cuarta Transformación está enfocada en acabar con la importación de combustibles, principalmente de gasolina y diésel. Para lograr este objetivo se incluye entre sus programas prioritarios la construcción de la refinería de Dos Bocas que tendrá un costo de alrededor de 8,900 millones de dólares, y la modernización de seis refinerías existentes. Esto muestra que las prioridades del gobierno están lejos de ser una decisión estratégica, pues, de ser así, las canicas deberían estar puestas en el costal de la seguridad energética y la soberanía; comenzando por dejar la dependencia de la importación de gas natural. 

Otro elemento que pareciera no formar parte de las prioridades en las acciones del gobierno federal es la aceleración de los efectos del cambio climático, incluidos los físicos y los financieros. En el informe de Estado del Clima de la Organización Meteorológica Mundial, presentado en el año 2019, se señaló que los registros de gases de efecto invernadero están llevando la temperatura del planeta a niveles cada vez más peligrosos. Mientras eso sucede, la política energética nacional apuesta por la (costosa) producción de combustibles fósiles, en lugar de una inversión en modos más eficientes, limpios y sostenibles de producción de energía eléctrica, siguiendo la tendencia mundial. Así que mientras países como China y Arabia Saudita están diversificando sus modos de producción energética, en México nos estamos quedando congelados.

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Tania Romero es tapatía, adicta al café y consultora en legislación urbana, capacidad institucional y planeación para el desarrollo. Milita en Futuro Jalisco.

Twitter: @TaniaRomeroL

Fuentes

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