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Plantar árboles: nuestra tarea

Los árboles no sólo guardan gran importancia como productores de alimentos,  medicinas, combustible, recreación y biodiversidad.

Por Verónica V. Zentella

Los árboles no sólo guardan gran importancia como productores de alimentos,  medicinas, combustible, y servicios como la conservación de los recursos de suelos y aguas, recreación y biodiversidad;

los árboles y las plantas son también los únicos seres vivos capaces de captar la energía del sol para fabricar materia orgánica y liberar oxígeno, por lo que resultan esenciales para la vida.

La plantación de árboles, particularmente en las ciudades, mejora el medio ambiente y puede significar muchos beneficios para la sociedad; los efectos positivos pueden observarse desde un solo árbol hasta un conjunto de éstos (bosque urbano).


Los beneficios de los árboles

  • Mejoran la calidad del aire. Los árboles limpian el aire, con la presencia de muchos árboles se reducen los niveles de ozono de las ciudades.
  • Regulan la temperatura. La isla de calor es un efecto urbano que se identifica  como el aumento de la temperatura en la superficie de áreas urbanas debido a la presencia de concreto, asfalto, piedra, industrias, emisiones de automóviles, entre otros, que se suman a la falta de vegetación y espacios verdes. Los árboles contribuyen a disipar el calor de la atmósfera a través de la transpiración.  
  • Facilitan la infiltración de agua. Los árboles tienen una función sustancial, junto con el suelo, en el proceso hidrológico en tanto que sus raíces permiten la filtración de agua al subsuelo reduciendo el volumen y la velocidad del agua que cae y corre por el suelo durante una tormenta, disminuyendo así daños por acumulación de agua e inundaciones.
  • Reducen la velocidad del viento. La velocidad del viento se reduce a más de la mitad en zonas arboladas.
  • Dispersan el ruido. Las hojas y las ramas de los árboles reducen el ruido dispersándolo, mientras que el suelo los absorbe, esto cobra particular importancia en ciudades que presentan contaminación sonora. Aunado a esto, los árboles producen sus propios sonidos, como es el que se produce cuando el viento pasa por sus hojas o el canto de las aves.
  • Proporcionan sombra. Los árboles disminuyen hasta en un 90 por ciento los rayos del sol y proporcionan sombra. De igual forma, reducen los rayos ultravioleta, a los cuales se les ha asociado con el cáncer de piel. 
  • Son sumideros de carbono. Los bosques son importantes sumideros de carbono en tanto que absorben el carbono que hay en la atmósfera mediante la fotosíntesis, o sea, las plantas leñosas toman la luz solar, agua del suelo y el CO2 de la atmósfera y lo transforman en madera, hojas, flores y frutos, devolviendo, a cambio, oxígeno.
  • Embellecen un lugar. Las áreas conformadas por árboles y vegetación proveen un agradable ambiente que  además ofrece refugio a otras plantas y animales,  lo cual resulta en zonas estéticas de disfrute, recreación y descanso.

Deforestación

Sin embargo, a pesar de ser absolutamente imprescindibles, gran parte de los bosques del mundo han sido talados para dar paso a tierras de cultivo, carreteras y ciudades; la deforestación es responsable de aproximadamente un cuarto de las emisiones de gases de efecto invernadero. Se estima que en el mundo hay 85 millones de hectáreas de bosques degradados, que podrían restaurarse y rehabilitarse para recuperar la biodiversidad y los servicios de los ecosistemas que se han perdido.

En  México se ha perdido, por lo menos, la mitad de los bosques desde la época colonial hasta nuestros días. Según el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), México ha talado 6.3 millones de hectáreas de sus bosques; de tal manera, ocupando el segundo lugar en América Latina en destrucción forestal (el primer lugar lo tiene Brasil). 

Plantar árboles

En este sentido, cobra gran importancia el Movimiento Cinturón Verde (Get a green belt) que echó a andar Wangari Maathai (1940-2011), ganadora del Premio Nobel de la Paz.  El Cinturón Verde, originado en Kenia, trabaja por plantar árboles de manera activa en África; sin embargo, se ha tornado en un movimiento internacional. A partir de 1970, Wangari llegó a plantar más de 20 millones de árboles. Para Maathai, la solución para el cambio climático y los problemas ambientales era simple: plantar árboles, muchos árboles. 

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Verónica V. Zentella es Doctora en Pedagogía por la UNAM. Autora y co-autora de libros y artículos varios. Se desempeña como docente universitaria e imparte cursos, talleres y diplomados a maestros de enseñanza básica y superior en México.

Twitter: @verozentella

 





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