Desde hace unos meses las apps que sirven para jugar con nuestro aspecto se han vuelto populares entre los usuarios de internet. Tan sólo hay que recordar el revuelo que causó Snapchat con sus filtros de cambio de sexo, los cuales fueron utilizados por todos para saber cómo se verían siendo del sexo opuesto e incluso, crearon un tren del mame que consistió en cantar canciones a dueto hombre-mujer. Algo así, para que nos entiendan:

La más reciente de este tipo de apps es FaceApp, la cual utiliza inteligencia artificial para hacerte saber cómo te veras cuando llegues a la tercera edad y gracias a la que, tristemente, muchos nos dimos cuenta que no seremos como Maribel Guardia cuando lleguemos al sexto escalón de esta aventura llamada vida.

Pero bueno, regresando al tema, “FaceApp” se viralizó rápidamente entre usuarios de Twitter e Instagram, quienes aprovecharon la oportunidad para subir sus fotos siendo “viejitos” o que le aplicaron el filtro a algún famoso para que nos vayamos dando una idea de cómo se verán en un par de años más.

Foto vía: Hipertextual

Hasta ahí todo ha sido “jijiji jajaja”, sin embargo, FaceApp ha comenzado a preocupar a todos aquellos que se interesan por la protección de datos personales en la web, esto gracias a que la aplicación es de origen ruso y cuenta con una política de privacidad bastante ambigua, la cual además de no ser clara no se ha actualizado en más de dos años.

¿Pero cómo está la cosa? FaceApp afirma en su Política de Privacidad que todo el contenido que el usuario genere en la plataforma (ya sean fotos o videos), así como la información del comportamiento por medio de otras herramientas, cookies e identificadores de su dispositivo, serán recolectados para brindarle a la persona un contenido más personalizado y también, darle publicidad que le sea atractiva.

La aplicación menciona que no compartirá o venderá la información recabada a terceras personas, pues en teoría solo las empresas que forman parte del grupo en el que se encuentra esta app pueden tener acceso a esos datos, así como los “Proveedores de Servicio”, quienes podrían acceder a datos de ubicación y archivos de registro, entre otras cosas.

La cosa acá es que FaceApp almacena y procesa esta información en Estados Unidos y otras regiones en donde la empresa, afiliados o socios tengan instalaciones. Sin embargo, dejan en claro que existe la posibilidad de que en algún punto esa información se transfiera a otro país en donde las leyes acerca de la recopilación y uso de datos personales no sean las mismas que en EU, eso de que además tu información puede pasarse a un tercero en caso de que la app sea comprada o desaparezca.

El manejo de esta información puede dejar al usuario vulnerable en el tema del reconocimiento facial, además de que no deja en claro a dónde van a parar todas las fotos que se almacenan -o la información que brindas- una vez que dejas de usar estas aplicaciones. Si la cosa no pareciera peor, hay que recordar que esta app es de origen ruso, país que es conocido por tener apps que recolectan más información de la que necesitan. ¿Para qué? esa es la pregunta.