Desde que inició el juicio en contra del narcotraficante mexicano Joaquín “el Chapo” Guzmán en la corte de Brooklyn, Nueva York, en Estados Unidos, la defensa ha intentado por varios medios probar que el Chapo no era más que un chivo expiatorio, que era la “imagen” del Cártel y que sólo recibía ordenes.

Sin embargo, la fiscalía estadounidense ha logrado presentar testimonios de excolaboradores que confirman que el Chapo estaba al frente del Cártel y que es responsable de enviar toneladas de cocaína a Estados Unidos. Pero, probablemente el testimonio del agente especial del FBI, Stephen Marston, sea uno de los golpes más fuertes que le han dado a la defensa del narco.

Vamos a explicar la situación parte por parte 👉🏻

Las comunicaciones de los miembros del Cártel de Sinaloa —o por lo menos de los líderes más importantes— estaban cifrados para evitar que fueran intervenidos. El sistema operaba en VoiP, es decir, voz por protocolo de internet. Gracias a ello sólo podían acceder aquellos que estuvieran dentro de la red y el Chapo podía iniciar sesión por medio de una conexión de Wifi aún cuando estaba escondido en la Sierra Madre.

El responsable de ese sistema de seguridad es el especialista en informática, Cristian Rodríguez, quien aceptó trabajar para el Chapo tras ser presentados por el excolaborador colombiano Jorge Cifuentes, quien abastecía de cocaína al cártel.

Es por todo lo anterior que el FBI ideó toda una operación encubierta para interceptar las comunicaciones del Chapo y, en febrero de 2010, un agente encubierto de la agencia de investigación se reunió en Manhattan con el experto informático. Se hizo pasar por un mafioso ruso y solicitó un sistema similar al del cártel pues quería hablar con sus socios sin que fueran escuchados por las autoridades.

En menos de un año, el FBI pudo accesar al sistema del cártel y obtener las llamadas que el Chapo tenía con sus colaboradores y hasta con ciertos mandos policiacos. De acuerdo con el testimonio del agente Marston, el FBI pudo interceptar entre 100 y 200 llamadas telefónicas del narcotraficante desde abril de 2011 a enero de 2012.

Para probar que en realidad era el Chapo incluso se comparó la voz con otras llamadas que ya habían sido presentadas en el juicio.


Obviamente en las llamadas el jurado puede escuchar al Chapo cerrando tratos para la venta/compra de toneladas de cocaína, dando órdenes a sus colaboradores para sobornar a la policía, pidiéndoles que no se enfrenten con las autoridades porque “son los que ayudan“, e incluso —como lo mencionamos anteriormente— hablar con un comandante de la policía para afianzar “una buena relación de trabajo” y ponerse a sus órdenes.

Tendremos que ver cuál es la estrategia de la defensa del Chapo… 

Con información de The Washington Post y la BBC