Después del éxito que obtuvo con The Reminder hace cuatro años, Leslie Feist regresa con Metals, un disco casi artesanal que sin duda lleva la música de la canadiense a un plano épico, más íntimo y autobiográfico después de que la cantante se viera envuelta (práctimante de la noche a la mañana) en el mundo de la música comercial. Para esta nueva entrega, Feist decidió dejar de escuchar música y se inspiró en los sonidos de las calles, los árboles y las personas, para después retirarse por unos meses a un granero en la costa californiana, dándole vida a Metals.

“The Bad in Each Other” es la canción con la que el álbum comienza, la magia de este track radica en el contraste entre la imponente orquestación de la misma y una limpia guitarra folk. Por su parte, “Graveyard” es un melancólico canto de Feist hacia un pájaro, a su familia y a un cementerio, en el que según ella sólo hay luz. Es en “Caught a Long Wind” cuando podemos escuchar un avance vocal bastante grande por parte de la cantante y compositora.

Es “How Come You Never Go There” el track que muestra el lado juguetón de Feist (mismo que logró cautivarnos en sus anteriores producciones) acompañado de una bonita melodía y acertadas percusiones. En contraste “A Commotion” es una canción que va directo y a la cabeza, acompañada de unos casi tribales coros masculinos que conducen a una explosión de metales, más adelante “The Circle Married the Line” nos deja escuchar una oda a los ciclos de la vida y el andar diario de las personas.

Es muy notable el rumbo que Feist tomó con esta nueva producción, la canadiense decidió darse un respiro y quitarse la etiqueta de “músico comercial” que la canción “1,2,3,4” le brindó después de que todos escucháramos hasta el cansancio este track que promocionaba el iPod de Apple por allá del 2007.

“Anti-Pioneer” es la canción más pegajosa del álbum y que bien podría haber sido sacada de una película de Disney, en ella Feist nos cuenta acerca de su vida en el mundo de la música. Es en “Undiscovered First” y “Comfort Me” en donde podemos escuchar el lado “rockero” del disco, con grandes arreglos de guitarras eléctricas y uno que otro bajo sintetizado.

Por otra parte, “Cicadas and Gulls” y “Get It Wrong, Get It Right” son canciones bastante íntimas y calmadas, que sin duda hacen que el desenlace del disco sea bastante acertado.

Metals es el trabajo más maduro de Feist hasta la fecha, este disco a veces artesanal, deja casi por completo el lado infantil y divertido de la canadiense, mismo que alguna vez llegó a cautivarnos, pero en cambio nos adentra en un mundo de relatos, paisajes y bosques dignos de ser escuchados. Los temas del disco giran en torno a los ciclos de la vida y a nuestro andar; según la artista, cada canción es como un metal diferente, que cada quién tiene manera de moldear a su gusto.

La mayoría de las canciones del disco se basan en grandes y ruidosos desenlaces, que le agregan un aire épico a Metals. Tal vez el único punto débil de esta producción es que no hay ningún sencillo fuerte, convirtiendo al álbum en un gran relato que funciona mejor como un todo (se tiene que escuchar de principio a fin) y que tal vez será demasiado íntimo para algunos pero que sin duda logrará cautivar a quien busque escapar aunque sea por un rato al mundo de Feist.