Por Lucía Petersen

Feminizar la política no sólo implica que haya más mujeres en puestos de representación popular. No es un asunto de cantidad, sino de igualdad y de cambiar la forma en que tomamos decisiones. En ocasiones se asume erróneamente que las mujeres representan mejor a las mujeres. Eso no es necesariamente cierto. Hay muchas mujeres que también son machistas, a tal punto que siguen reproduciendo, perpetuando y defendiendo la sumisión de las mujeres ante los hombres.

Tomando en cuenta lo anterior, feminizar la política debe implicar un cambio fundamental en la forma en la que tomamos las decisiones públicas, ésas que están tan alejadas de las personas comunes y que tienen efectos en nuestra vida cotidiana. De nada sirve tener políticas feministas con mujeres golpeadas en casa. De nada sirve tener políticas feministas cuando a los hombres se les sigue exigiendo comportarse como machos en todos los aspectos de su vida. De nada sirve tener más legisladoras mujeres que insinúan y aseguran que las personas que fueron violadas provocaron su violación.


No se trata de tener un carácter fuerte para ser escuchada y respetada en la política. Tampoco se trata de comportarse como el prototipo de hombre machista para hacerse un lugar y ser temida. Se trata, ante todo, de ser genuinas, sin tener que encajar en los estereotipos. Se trata también de hacer política del encuentro y del diálogo. Reconociendo la diversidad, conociendo nuestros problemas reales y construyendo soluciones.

Imagen: Shutterstock

Se trata de abandonar las visiones elitistas y egocéntricas que supuestamente resuelven los problemas cotidianos desde sus escritorios, sin conocer la realidad de las personas a quienes representan. De nada sirve ser escuchadas si no resolvemos paulatinamente la inseguridad, la violencia, la desigualdad económica, el desprecio, la marginación y pobreza, por no mencionar el sinfín de problemáticas que enfrentamos en nuestro país, día a día. Su nombre lo dice, pero pareciera no entenderse: el poder público debe servir para resolver los problemas comunes. Sin embargo, quienes nos representan son los primeros en despreciar lo público, la educación, la salud, el transporte.


Sin embargo, también es importante que reconozcamos que somos personas comunes. Que no somos perfección. Que reconocemos nuestras flaquezas y nuestros errores, que los asumimos y que nos hacemos cargo de ellos. Eso nos lleva invariablemente a reinventarnos.

Feminizar la política es ir dejando de lado el machismo, la opresión y la cerrazón a la política actual. Somos personas comunes, que tenemos problemas comunes. Somos personas comunes que creemos que escucharnos es el primer paso para construir juntos y juntas una política más incluyente que nos permita transformar la realidad de México.

La política tampoco es lo que nos han hecho creer. Ésta no debe traducirse en privilegios, ni negociaciones que benefician a una élite, ni corrupción, ni cinismo. Es el encuentro entre personas que comparten un mismo espacio físico y simbólico, que construyen a partir de conocer lo que tienen en común y reconocer sus diferencias.


Tomemos la política en nuestras manos, vamos a darle significado a partir de lo que queremos construir y la forma en la que queremos hacerlo. Feminicemos la política.

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Lucía Petersen es parte de Wikipolítica CDMX, una organización política sin filiaciones partidistas.

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Twitter: @luciapetersenf  | @wikipoliticacmx

 

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