Este miércoles, el gobierno francés aprobó un proyecto de ley para prohibir los objetos de plástico de uso único a partir de 2020. A partir de esta fecha, en el país quedarán prohibidos vasos, popotes y demás productos que solo se utilizan una vez y luego son desechados.

Y esto no es todo. Además se va a ofrecer un pago a aquellos consumidores que coloquen botellas de plástico en lugares específicos para su recolección y posterior reciclaje.

De acuerdo con la secretaria de Estado de la Transición Ecológica, Brune Poirson, actualmente la tasa de reciclaje en el país es muy baja en comparación con los objetivos de este proyecto. Explicó que solo se recicla el 3% del cristal, el 26% de los envoltorios de plástico y el 58% para las botellas de plástico.

Para el año 2025 la meta es que se alcance el 100% de reciclaje.

¿Cómo funciona el plan?

Prácticamente este proyecto se basa en la premisa de “quien contamina paga“. Esto quiere decir que el fabricante o el distribuidor de un producto que contenga plástico de un solo uso tiene que hacerse cargo también de su recuperación una vez que sea desechado.

Esto también aplicará para quienes vendan productos por internet.

Según la secretaria Poirson, cada año Francia produce alrededor de cinco toneladas de basura por persona, cantidad que es alarmante.