“El Rastrillo”, “El Bicho” y hasta “El Rasurado” o “El Chango”, estos son los nombres por los que un software diseñado en la ilegalidad es conocido entre algunas estaciones que se vuelan los litros de combustible para darle menos al consumidor y cobrar más. ¿De qué hablamos? Esta mañana, mientras CDMX colapsaba ante los bloqueos de taxistas y choferes de microbuses, combis y camiones; la Profeco (Procuraduría Federal del Consumidor) dio a conocer la existencia de un software —programa— que altera el registro de compra y venta en de combustible en los tanques de almacenamiento.

En la conferencia mañanera de este lunes 3 de junio, Ricardo Sheffield, titular de la Profeco, presentó la ya acostumbrada lista “quién es quién en la venta de combustibles” y dio los detalles de esta modalidad para controlar las ventas.

“La rasuradora” o “El Rastrillo”

Distintos nombres, el mismo objetivo: este software sirve para “rasurar” los litros de combustible que se venden al consumidor y fue hallado en una gasolinera de Champotón, Campeche —ubicada en la carretera a Ciudad del Carmen e identificada con la razón social Combustibles e Imagen S.A. de C.V.

Profeco-rasuradora-gasolina-gasolineras

Software hallado en una de las bombas de una gasolinera en Champotón, Campeche. Foto: Profeco.

De acuerdo con el titular de la Profeco, en esta gasolinera se revisó una de las bombas pero al momento de abrir la caja, los supervisores hallaron una tarjeta que la controla. Esta tarjeta funcionaba con un software adaptado —conocido como “El Rastrillo” o “El Chango”— con el cual se estafaba a los consumidores:

“Habíamos escuchado mucho que la bomba tenía rastrillo… no era evidente al abrir la bomba. Había que abrir esta caja y voltear la tarjeta y descubrimos a los que están haciendo trampa con este software —que aparentemente— no es pirata, porque pareciera que en el mercado negro, el mismo fabricante de la bomba está vendiendo por debajo del agua este rastrillo”.

El detalle aquí es que este software puede ser operado desde una oficina central o hasta un teléfono celular. Y al apretar sólo un botón, este puede despachar un litro de combustible o variarlo. Es decir, rasurar la cantidad de gasolina sin que los consumidores se percaten.

Profeco-AMLO-gasolineras-litros

Foto: Profeco.

Por lo pronto, para ponerle un alto a la “rasuradora”, la Profeco presentó una denuncia contra quien resulte responsable y la Fiscalía General de la República (FGR) tendrá que darle seguimiento a las investigaciones.  Además, la Profeco trabajará con la Secretaría de Seguridad para llevar a cabo un operativo en 71 gasolineras en toda la república para checar a fondo esta operación ilícita. Y —ojo aquí— se estima que un 8% de las gasolineras aplican “la rasuradora” a sus clientes.

**Foto de portada: Presidencia.