Mucha gente no tiene clara la función de un productor. Se les alaba en muchos círculos mediáticos pero no se sabe a ciencia cierta qué hacen. Para Roger Waters un productor es alguien encargado de una sesión de grabación, que debe tener al menos conocimiento básico del funcionamiento del equipo que está manejando y también nociones claras sobre música. Para otros, un ingeniero de grabación debe ser un guía que ayude al grupo a “pintar un paisaje de audio”, hace sugerencias sobre repertorio o cuál de todas las tomas de un solo es la mejor para la canción. Esta descripción es la que más se ajusta a Glyn Johns, quien ha estado en los controles de varios de los más importantes álbumes de la historia del Rock, y quien acaba de publicar sus memorias.

El libro lleva el muy adecuado título de Sound Man en la que nos ofrece mucho de lo que sucedía tras la ventana del cuarto de control en las diferentes sesiones que tuvo a su cargo. Glyn Johns comenzó a los 17 años siendo aprendiz de ingeniero, en una época en la que la música aún era grabada de forma monaural. En poco tiempo, este joven se convirtió en el ingeniero predilecto de las bandas británicas emergentes. El bautizo de fuego de los Rolling Stones, la primera vez que estuvieron en un estudio, fue ejecutado por Johns.

Este hombre en verdad desquitaba su sueldo, era un tipo incansable e imparable, siempre dispuesto a estar presente en sesiones maratónicas o estar en varios lugares al mismo tiempo. Por ejemplo en Febrero de 1969, tras volar de Los Ángeles a Londres, apenas aterrizó y se fue directamente a los estudios de EMI para trabajar con los Beatles en el disco Abbey Road, más tarde se uniría a los Rolling Stones en la sesiones de Let It Bleed, por la noche regresaría con los Beatles y concluiría por la noche grabando a Jimi Hendrix en el concierto que ofrecería en el Royal Albert Hall.

Aunque es famoso por su trabajo con los Stones principalmente, el maestro Johns trabajó con muchas de las bandas de la llamada “Invasión Británica” como los Kinks, The Who, y los Small Faces de las que recuerda que estaba presenciando sesiones revolucionarias:

“Había una clara lógica en la posibilidad de cambiar las reglas, sobre la enormidad de lo que estaba sucediendo. Uno no tenía idea de si el público en general lo captaría de la misma manera que nosotros. Pero puedo recordar claramente la sesión de “You Really Got Me” de los Kinks, “Won’t Get Fooled Again” y “My Generation” de The Who. ‘¿Un sólo de bajo?, ¿vocales que tartamudean?, ¿feedback? ¡Extraordinario!’. Ciertamente fue especial para mi en el momento. Tendrías que haber sido sordo para no emocionarte con ello.”

Las sesiones de Let It Be serían especialmente decepcionantes para Johns, quien pensaba que los Beatles lo habían contratado para asistir a su ingeniero de siempre, George Martin (quien estaba harto de las discusiones entre la banda y decidió no participar con ellos). Para su sorpresa se encontró totalmente a cargo de la legendaria grabación:

“La idea era algo como unas ‘Sesiones de Sótano’ en la que se mostrarían como eran. Para entonces yo ya había trabajado con todo Cristo así que ya estaba acostumbrado a estar rodeado de gente famosa. Pero entrar a su espacio e intimar con estos tipos sentados a mi alrededor, haciendo lo que hacían, era verdaderamente apabullante. No los conocía, yo era como cualquier otro pedestre del planeta que los veía como iconos de todas las maravillas. Aunque difícilmente podían ser personas normales a causa de lo que la fama les había hecho, los vi comportándose de forma normal entre ellos, cosa que hasta entonces nadie había visto. Mi concepto del álbum era: qué fantástico tener un álbum de ellos tocando en vivo, sentados, haciendo bromas, pasándola bien.”

Finalmente las cintas del proyecto Get Back, posteriormente rebautizado como Let It Be, le fueron otorgadas a Phil Spector por John Lennon con el objetivo de que editarlo, limpiarlo y dejarlo “presentable”, cosa que no le agradó nada a Johns:

“Me decepcionó que Lennon se saliera con la suya al darle las cintas a Spector, y me decepcionó aún más lo que Spector hizo con ellas. No tenía nada que ver con los Beatles en absoluto. Let It Be es un montón de basura. Como digo en el libro, Spector se vomitó sobre el disco. Nunca lo he escuchado completo, sólo he escuchado algunos minutos iniciales y digo ‘oh, olvidalo’. Era ridículo, desagradablemente empalagoso.”

Igualmente decepcionante fue la nula reacción de sus contemporáneos tras escuchar el primer álbum de Led Zeppelin, sesiones en las que Johns fue ingeniero y también mezcló el disco:

“Le puse el disco a Mick Jagger y George Harrison pero no obtuve la reacción que esperaba. Era música innovadora y asombrosa, tenía todo, y estoy tremendamente orgulloso del sonido debo decirte. Entonces estábamos planeando lo del ‘Rock N Roll Circus’, el programa de televisión y entonces pensé ‘los meteremos ahí’. Pero Mick dijo que no le entendía en absoluto. Lo mismo George, que no entendía de qué se trataba. Todos teníamos gustos diferentes y estoy seguro que a Mick y George les gustaba música que a mí particularmente no, como Ravi Shankar. Es sólo que estaba tan emocionado por algo tan novedoso, que obviamente esperaba que mis contemporáneos se sintieran de la misma manera. Fue decepcionante, no me quitó el sueño pero sí fue algo un poco shockeante.”

En las páginas de Sound Man también da cuenta de un plan que pudo haber sido histórico de haberse realizado: la grabación de un álbum de Bob Dylan acompañado por los Beatles y los Rolling Stones. Johns refiere este hecho a un encuentro que tuvo con Dylan en el aeropuerto de Nueva York en el cual el cantautor le pidió a Johns sopesar el interés potencial de las bandas en el proyecto.

Dylan me preguntó sobre el álbum de los Beatles que acababa de completar y estaba siendo muy halagador sobre mi trabajo con los Stones a través de los años. Yo respondí con incoherencias sobre como su obra nos influenció a todos. Bob dijo que tenía esta idea de hacer un álbum con los Beatles y los Stones. Me preguntó si podría averiguar si ellos estarían interesados. Estaba a punto del desmayo. ¿Se imaginan a las tres más grandes influencias de la música popular de la década previa haciendo un álbum juntos?”

Esta y muchas otras anécdotas se pueden encontrar en Sound Man, editado por Blue Rider Press y de venta en este link.

Les dejamos esta entrevista con esta verdadera leyenda de las grabaciones.

@ivannieblas

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