Lo que necesitas saber:

Cada ciclón tiene condiciones muy distintas, existen algunos factores que pueden hacer que estos se aceleren rápidamente.

Este 22 de septiembre se informó que el huracán Polo, que actualmente se encuentra frente a las costas del Pacífico mexicano y provoca lluvias y otros efectos en estados como Guerrero, Michoacán y Colima, se intensificó rápidamente hasta alcanzar la categoría 5.

En menos de 24 horas pasó de una tormenta tropical a la máxima categoría de la escala Saffir-Simpson.

Y aunque podemos tomar a Polo como uno de los ejemplos más recientes de la rapidez con la que cambian este tipo de fenómenos, no es el único que hemos vivido en México.

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Tenemos como ejemplos a Patricia en 2015 y Otis en 2023, dos huracanes que se desarrollaron sobre el océano Pacífico y que también se intensificaron de manera bastante rápida. La Universidad de Guadalajara señala que Patricia pasó de categoría 1 a 5 en menos de 24 horas, mientras que Otis pasó de tormenta tropical a categoría 5 en apenas 18 horas.

Pero ¿alguna vez te has preguntado por qué se intensifican tan rápido?

Pues bueno, aunque cada ciclón tiene condiciones muy distintas, existen algunos factores que pueden hacer que estos se aceleren rápidamente. Y uno de ellos es el calor del océano. Los ciclones tropicales obtienen una buena parte de su energía del agua cálida de la superficie del mar.

Cuando el agua tiene una temperatura suficientemente alta, aumenta la evaporación y el aire acumula más humedad. Ese aire cálido y húmedo asciende dentro del sistema y, cuando el vapor de agua se condensa, libera calor.

Esta energía alimenta la circulación del ciclón y puede contribuir a que sus vientos aumenten. Por eso, cuando un huracán encuentra aguas particularmente cálidas, tiene disponible una mayor cantidad de energía para fortalecerse.

De acuerdo con especialistas de la Universidad de Guadalajara, para que ocurra una rápida intensificación también resulta importante que el océano tenga temperaturas superiores a los 27 °C, además de ciertas condiciones en la circulación de la atmósfera.

Pero ese no es el único factor

Y es que resulta que también interviene un aumento considerable de la velocidad de los vientos máximos sostenidos de un ciclón en un periodo corto.

De hecho, este proceso es lo que conocemos como intensificación rápida. No se trata de un factor que provoque el fortalecimiento, sino del proceso mediante el cual un ciclón aumenta rápidamente la velocidad de sus vientos.

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Este es uno de los procesos que más pueden cambiar el pronóstico, pues un ciclón puede fortalecerse rápidamente y alcanzar una categoría mucho mayor antes de que las autoridades y la población puedan prepararse.

En el caso de Polo, este cambio ocurrió mientras el ciclón se encontraba sobre el Pacífico, donde encontró condiciones que favorecieron su fortalecimiento.

A esto también se le añade la atmósfera

Para que un huracán se fortalezca rápidamente también intervienen las condiciones de la atmósfera. Una de ellas es el cambio de velocidad o dirección del viento entre diferentes alturas de la atmósfera.

A esto se le llama cizalladura vertical del viento y, si es demasiado fuerte, puede inclinar o desorganizar la estructura de un ciclón y dificultar su intensificación. Pero aunque no lo creas, esta interacción puede ser más complicada de lo que parece.

Investigaciones realizadas por especialistas de la Universidad de Guadalajara estudiaron cómo las corrientes de aire en niveles altos pueden interactuar con los ciclones del Pacífico y favorecer procesos de intensificación.

En determinadas condiciones, una corriente en chorro puede ayudar a retirar aire de las capas superiores del sistema. Esto favorece el ascenso de aire cálido y húmedo desde niveles inferiores, lo que puede contribuir a que el ciclón se fortalezca.

Pero ¿y el cambio climático tiene algo que ver?

Aunque no lo creas, no podemos decir que el cambio climático sea la única causa detrás de la rápida intensificación de un huracán. Como ya vimos, cada ciclón tiene diferentes factores que pueden favorecer su desarrollo y fortalecimiento, entre ellos las condiciones del océano y la atmósfera.

Sin embargo, el calentamiento global sí está modificando algunas de las condiciones en las que se forman y desarrollan estos sistemas. Por ejemplo, el aumento de la temperatura del océano puede proporcionar más energía y humedad a los ciclones tropicales.

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La UNAM también señala que cada vez es más frecuente observar casos de intensificación rápida y que existe un mayor consenso científico sobre este comportamiento. Además, investigaciones han encontrado efectos del cambio climático sobre la intensidad de los ciclones.

Eso sí, decir que el cambio climático provocó específicamente la rápida intensificación de Polo requeriría un estudio de atribución sobre este huracán.

Así que, aunque los meteorólogos todavía enfrentan dificultades para predecir con exactitud cuándo comenzará una intensificación rápida, conocer estos factores permite mejorar los modelos y la preparación ante estos fenómenos.

Y mientras tanto, lo mejor que podemos hacer es mantenernos atentos a las indicaciones de las autoridades cuando un ciclón pueda representar un riesgo.

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