Con saldo blanco fueron realizadas ayer las movilizaciones en repudio a la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa y también para reclamar la irrupción de elementos de la PGJ en Ciudad Universitaria que dejó un estudiante resultó con herida de bala… sin embargo, la presencia de personas encapuchadas ha hecho que la afluencia de sociedad civil a este tipo de manifestaciones disminuya: no sólo es el hecho de no dejarse ver el rostro, sino las acciones que realizan como parte de las protestas.

Mientras que la mayoría de los asistentes a las manifestaciones marchan y protestan en paz, en los últimos eventos se han hecho presentes grupos que atentan contra inmuebles, ya sea realizando pintas, destruyendo vidrios o –en el caso de ayer– intentando realizar la toma de instalaciones, como la Rectoría de la UNAM.

No es la primera vez que los encapuchados se hacen presentes, quizá uno de los casos que más llamó la atención de los medios de comunicación fue la quema de la puerta de Palacio Nacional. Desfavorablemente para el movimiento que exige justicia para los normalistas de Ayotzinapa, ese día la movilización bastante concurrida –sólo dos días antes la PGR insinuó la muerte de los jóvenes– se vio opacada por los actos que el grupo no identificado realizó en contra del inmueble histórico.

Las denuncias de cibernautas por la intromisión de provocadores se hicieron evidentes: falta de seguridad en el inmueble, el hecho de que los policías no intervinieran al momento, así como detenciones arbitrarias fueron algunos de los ingredientes para incrementar las sospechas de una intervención de las autoridades en los actos; incluso un video que presume el acto vandálico fue orquestado por elementos del propio Estado.

Ayer, en el Monumento a la Revolución, nuevamente grupos de encapuchados se hicieron presentes, realizando pintas en algunas paredes… acto que de inmediato fue reclamado por algunos de los asistentes a la manifestación.

Pero quizá donde más se dio el enfrentamiento entre manifestantes fue en Ciudad Universitaria, en la protesta por los hechos ocurridos el sábado: Un grupo de encapuchados grafitearon la entrada principal de la Torre de Rectoría e intentaron romper las ventanas para tomar dicho recinto. “Fuera porros”, gritaba la mayoría de asistentes a los jóvenes con rostro cubierto: “esto no es violencia. La violencia es del Estado. Si no les gusta, lárguense”.

De este evento, algunos de los presentes difundieron imágenes de un supuesto infiltrado del “gobierno”, quien fue identificado como uno de los personajes que estuvo en la quema de la puerta del Palacio Nacional, esto el pasado 8 de noviembre.

Tras las acusaciones, el sujeto terminó por retirarse de Ciudad Universitaria. El sitio Criptograma aclaró que el hombre es en realidad un reportero de su medio.

Luego de la marcha, tal como les informamos ayer, un grupo de jóvenes encapuchados realizó un bloqueo en avenida Universidad, armando barricadas y prendiendo botes de basura.

Por otra parte jóvenes –con el rostro descubierto– bloquearon la entrada de supermercados cercanos a la zona, la toma fue de manera pacífica.

Los empleados del Walmart que fue simbólicamente tomado cerraron sus puertas, hecho que fue motivo de quejas por parte de los usuarios del establecimiento comercial. Después de un tiempo, cerca de las 17 horas, los clientes pudieron salir, aunque el bloqueo de la avenida duró hasta después de las 18 horas.

Tanto estudiantes identificados y personas de la sociedad civil, acusan que los actos que realizan los grupos de encapuchados desvirtúan el movimiento con el que se exige justicia para los normalistas de Ayotzinapa. Sin embargo, los sujetos que se hacen presentes con el rostro cubierto señalan que su objetivo es el mismo: el esclarecimiento de los hechos de Iguala.

Muchos estarán a favor y en contra de una de las dos formas de manifestación, sobre todo cuando el punto principal es que el Estado se haga responsable por la desaparición de los 43 normalistas, así como exigir que las autoridades garanticen justicia, seguridad y un alto a la violencia. Como en varias ocasiones, cuando las autoridades no responden a las solicitudes de la población, el movimiento se divide: entre los que aún esperan que el diálogo y la manifestación pacífica lleven a la obtención de sus objetivos, y quienes están impacientes por recurrir a formas más radicales… Ayer la mayoría impidió la toma de rectoría y reprobó la presencia de manifestantes con el rostro cubierto, sobre todo las acciones que emprenden.

@plumasatomicas

*Vía La Jornada, sinembargo.mx, Animal Político

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