Este viernes, 22 de marzo —bastante aburridito en las noticias nacionales—, agarró energía gracias a un bombazo en Estados Unidos. Apenas terminando la hora de la comida y cuando el país de las barras y las estrellas se preparaba para echar la fiaca, el comisionado especial Robert Mueller entregó finalmente la investigación sobre la posible interferencia de Rusia en las elecciones de 2016 que pusieron a Donald Trump en la Casa Blanca.

Después de casi dos años de esperar, de 170 tuits en los que Trump dijo que esto era una “cacería de brujas” y de cientos —si no es que miles— de notas escritas sobre aquella controvertida noche de noviembre, por fin se ve cercano el final.

Para que tengas de qué platicar el fin de semana o, mínimo, para que estés enterado de qué habla el presidente de Estados Unidos cuando se vuelva a poner bien malito en sus redes sociales, acá te contamos todo lo que necesitas saber acerca de la investigación que tiene el poder de darle un verdadera revolcada a la política interior de nuestro vecino del norte.

¿Qué @#$%& se está investigando?

En mayo de 2017, la cosa en Estados Unidos estaba tensa. Donald Trump acababa de despedir al director del FBI y la intriga política estaba a todo lo que da en su joven presidencia. Para calmar las aguas el fiscal general decidió crear una comisión especial para continuar una investigación que ya estaba en marcha por el FBI pero que se había detenido en días recientes: la posible intervención de Rusia en las elecciones. El encargado de llevar el proyecto a buen fue Robert Mueller y en la orden pública de su nombramiento, le dieron específicamente tres temas que tenía que averiguar:

  • ¿De verdad hubo interferencia rusa en la elección presidencial de 2016?
  • Hay relación o coordinación entre el gobierno de Rusia y los integrantes de la campaña de Donald Trump
  • ¿Hubo intentos de obstruir la investigación? (e.g. despedir al director del FBI)

 

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Ya hay avances

La investigación de Robert Mueller lleva 675 días funcionando y no se han estado picando el ombligo. De hecho, ya van 34 personas y tres compañías acusadas oficialmente. Es más, ya hay cinco personas sentenciadas a prisión.

Hay 6 personas que han trabajado con Trump que ya fueron vinculadas a proceso: su asesor político, Michael Flynn, su abogado personal, Michael Cohen; el cabildero, Roger Stone; el asesor de relaciones internacionales, George Papadopoulos y sus coordinadores de campaña, Paul Manafort y Rick Gates.

Hay además, 26 ciudadanos rusos acusados y tres compañías también basadas en Moscú.

Probablemente no nos enteremos de todo

Legalmente, en Estados Unidos no existe ninguna obligación de que toda la investigación se haga pública. Neta.

El reporte final de la investigación que entregó Robert Mueller tiene el carácter de confidencial; solo unas cuántas personas lo han visto. El fiscal general, William Barr, prometió que hará un pequeño resumen público para que con eso se entere la ciudadanía. Las “conclusiones principales” podrían liberarse durante el fin de semana cuando se las entreguen al Congreso.

Nate Silver, analista de FiveThirtyEightexplicaba que, aunque nos imaginamos el reporte de Mueller como una grandísima narración novelesca de crímenes e intrigas internacionales, lo más probable es que sea un documento legal enorme y aburridísimo. Entonces, ni siquiera hay que relamernos los bigotes esperando que se haga público un grandísimo chisme o que nos den —al público, pues— detalles minuciosos acerca del actuar de Donald Trump y sus secuaces.

¿De verdad se pueden llevar al traste a Trump?

La respuesta corta es sí. De que pueden, pueden; sin embargo, por lo que existe de información, lo más probable es que tengamos que moderar las expectativas. Para empezar, ya sabemos que Mueller recomendó no acusar a nadie más.

Eso no significa que Trump ya la libró.

Por ejemplo, podría ser que el presidente de Estados Unidos sí esté implicado en algún asunto criminal —ya sea por coordinarse con Rusia o por obstruir la investigación— pero que no esté acusado porque no se pudo comprobar directamente su participación. Tal vez, los implicados solamente eran personas cercanas a él. También, existe la posibilidad de que la investigación haya destapado un oscuro actuar del mandatario pero que no sea ilegal. Ahí, la corte de la opinión pública comenzaría a tomar mucho más poder.

En una de esas, puede que Trump y sus secuaces no estén metidos en ningún otro enredo.

¿Y ahora?

Parafraseando al gran ideólogo mexicano, Ricardo Alemán *vomita un poquito*, solo queda esperar a ver cuánto avanza la investigación y sus implicaciones. Al tiempo. *vuelve a vomitar*