Ayer domingo, el primer ministro de Irak, Haider al Abadi, anunció que la ciudad de Mosul quedó “liberada” luego de que por nueve meses se estuvo en batalla contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI). A pesar de que parece que no es del todo cierto –luego del pronunciamiento del Primer Ministro seguían reportándose enfrentamientos y bombardeos– lo anterior significa un duro golpe contra el EI, cuyos integrantes huían de la ciudad atravesando el río Tigris.

En 2014, el EI tomó la ciudad de Mosul para proclamar ahí su “califato”. A partir de entonces fueron constantes los enfrentamientos entre las fuerza iraquíes y los rebeldes yihadistas. A esta lucha se unió Estados Unidos, cuyas tropas apoyaron a Irak para la recuperación del territorio del que fueron desplazadas cerca de 900 mil personas.

¿Qué implica la liberación de Mosul?

Con Mosul como centro de su califato, el EI se expandió a otras ciudades iraquíes, así como parte del territorio sirio. Fue entonces que comenzó a hablarse con más preocupación del Estado Islámico, grupo que antes sólo tenía alcances locales. “Con la toma de esta ciudad (Mosul) el grupo extremista irrumpió en el escenario global”, apunta la corresponsal de la BBC, Caroline Hawley.

La recuperación de Mosul por parte de las fuerzas de Irak representa quitar al EI una de las principales rutas de abastecimiento desde Irak a Siria, país en el que también tienen fuerte presencia. Sin embargo, el punto principal a considerar por la coalición encabezada por Estados Unidos es la ciudad de Raqa, que es donde el EI estableció su capital de facto.

Aunque la “liberación” de Mosul es la acción más importante que se ha hecho contra el EI desde que éste irrumpió con fuerza en 2014, este hecho no implica que el grupo rebelde esté derrotado. Según especialistas, los ataques terroristas perpetrados en países europeos y adjudicados al EI son una prueba de que el grupo tiene habilidades para reclutar miembros a nivel internacional.

“Hay cada vez más evidencia de que EI se está transformando en una insurgencia de largo plazo en Irak y Siria, y también se está desarrollando como un movimiento de alcance mundial”, señala Paul Rogers, profesor del Departamento de Estudios para la Paz de la Universidad de Bradford, Inglaterra.

El Estado Islámico aún tiene el control de zonas iraquíes y de la región este y centro de Siria. Además, por el momento no se tiene certeza de cuál es la situación del líder Abu Bakr al Bagdadí, quien presuntamente habría sido abatido en un ataque a Siria, pero sin llegar a confirmarse la información.

Información: La Jornada, BBC