Con la delincuencia e inseguridad que se vive en el país, no nos sorprende que la mayoría de los padres de familia prefieran tener a sus hijos encerrados en casa, donde puedan observarlos mientras juegan, a dejar que estén en las calles y corran el riesgo de que les pase algo. Lamentablemente, la situación es tan crítica que ni eso es garantía de que los niños (o las personas) puedan estar a salvo.

Lo decimos porque el pasado jueves 10 de octubre, en la alcaldía Iztapalapa, un niño de 9 años resultó herido en el abdomen por una bala perdida, esto mientras jugaba en el patio de su casa. De nueva cuenta fue el periodista Carlos Jimenez quien informó que elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México arribaron a la casa del pequeño el pasado jueves, luego de recibir una llamada de emergencia por parte de los familiares.

Debido a la herida que presentaba el menor, el niño fue trasladado al Hospital General de Iztapalapa, en donde continúa hospitalizado. Por otro lado, elementos de la Procuraduría General de Justicia capitalina ya abrieron una carpeta de investigación para esclarecer los hechos y saber de dónde y cuál fue la razón de la aparición de la bala que lesionó al pequeño.

Hace unos meses el Centro Regional de las Naciones Unidas para la Paz, el Desarme y el Desarrollo en América Latina y el Caribe (UNLIREC), dio a conocer que México es el segundo país en América Latina con más casos de violencia armada por balas perdidas, las cuales son producto de violencia social, comunitaria o interpersonal, así acciones del crimen organizado o festejos en general.

Lo peor es que este tipo de crímenes no suelen esclarecerse y sobre todo, siguen existiendo cada vez con más frecuencia.