Joe Strummer: un retrato a 12 años de su muerte

Un día como hoy, pero en 2002, falleció en Somerset John Graham Mellor, mejor conocido como Joe Strummer,

líder de una de las bandas más importantes no sólo del punk, sino de todos los tiempos: The Clash. Cualquiera que haya escuchado alguna canción de The Clash y la traiga impregnada en los huesos (como es mi caso con más de una), tiene algo que agradecer o admirarle a Joe Strummer. Odiado y/o amado, un personaje que marcó la historia de la música.

Difícilmente puedo decir algo sobre Joe Strummer que no se haya dicho ya. Difícilmente puedo honrarlo con palabras, pero es necesario recordarlo el día de hoy y rendirle honores.

 

Nacido en Ankara, Turquía, Joe fue hijo de un diplomático, por lo que buena parte de su infancia la pasó viviendo en diferentes países (cuenta la leyenda que en México asistió a lo que ahora es “el Moderno Americano”). Después de un tiempo, Joe y su hermano David comenzaron a asistir al City of London Freemen’s School. Siendo la escuela un internado, Joe y su hermano vieron pocas veces a sus padres durante este tiempo, lo cual hizo que de alguna forma Strummer se hiciera más independiente y rebelde. Se interesó por la música y comenzó a tocar la guitarra –aprendiendo a tocar con la mano derecha a pesar de ser zurdo– influido por la música de The Beatles, los Beach Boys y el folk estadounidense, principalmente Woodie Guthrie, quien sería una gran influencia para él.

A los 18 años, Joe atravesó un terrible momento cuando su hermano David (entonces de 19) se suicidó, lo cual terminó por definir su personalidad y lo marcó profundamente, a pesar de nunca haber llevado una relación estrecha con su hermano. Posteriormente, se mudó a Gales para estudiar arte. Joe nunca fue bueno para la escuela, por lo mismo, abandonó la universidad al cabo de un tiempo, sin embargo, su inclinación artística era bastante fuerte, lo que lo llevó a desfogar sus inquietudes creativas a través de la música. Durante su estancia en Newport, Strummer ayudó a que la escena musical de la ciudad floreciera y adquiriera cierta importancia en el Reino Unido durante los 70. Mientras estudió en Gales, fundó la banda The Vultures y trabajó como sepulturero. Tiempo después, se mudó a Londres para estudiar en la Central School of Art –de donde fue expulsado por presentarse bajo el efecto de LSD– y vivió en una casa okupa, lo cual le ayudó a expandir de alguna forma sus horizontes creativos.

Conoció a Paloma Romero durante su estancia en aquella casa y fue también ahí que inició su banda The 101’ers, con quien hizo la canción “Keys to Your Heart”, precisamente dedicada a Paloma.

Paloma se convirtió en Palmolive, baterista y fundadora de The Slits, gracias en parte a la influencia de Joe, quien fuera su pareja sentimental. Pero ésa es otra historia.

Fue durante una presentación de los Sex Pistols (no tan conocidos en aquel entonces tampoco) que Mick Jones y Paul Simonon tuvieron oportunidad de ver a Strummer al frente de los 101’ers, la banda abridora, y fue así que lo invitaron a unirse a su banda: The Clash. Strummer dejó a los 101’ers pensando que ya no representaban un reto creativo para él y que con The Clash tendría un mayor reto artístico y una oportunidad única. No se equivocó. Dejó atrás sus días en la casa okupa, la vida bohemia, para adentrarse en el punk y el estilo de vida que conllevaba. El resto es historia.

Strummer conoció bien la vida en la clase alta, gracias a la educación que sus padres le brindaron, asistiendo a colegios privados y viajando por el mundo, pero también conoció los problemas de la clase trabajadora, de los no privilegiados y de los artistas que luchaban por sustento y reconocimiento. Por esto mismo, tuvo la capacidad de escribir y generar una voz que hablara desde estos rincones, criticando la opulencia y la frivolidad de las clases más privilegiadas. Asimismo, también era un tipo sumamente inteligente, lo que le permitía un manejo increíble de las palabras y las construcciones de las canciones, sumado a su genuino interés por todo tipo de culturas y los problemas de distintas latitudes, además de su “genio”, han hecho que sus canciones aboguen por las voces menos escuchadas, que se conviertan en himnos que se aferran a los oídos de cualquiera y que las icemos como estandarte de una generación descontenta o de un momento en la historia.

Julian Temple hizo un maravilloso retrato de este músico en el documental Joe Strummer: The Future Is Unwritten en el 2007. Tomando testimonios de la gente que acompañó a Joe durante sus primeros años en la música, así como de gente como Don Letts, Bono, Anthony Kiedis, Jim Jarmush, Steve Buscemi (quien era MUY FAN), Flea y Martin Scorsese, la vida de Joe Strummer queda perfectamente plasmada en ese documental y sinceramente no hay mucho que yo pueda decir que no puedan hallar ahí.

A John Graham Mellor hay que admirarlo por el simple hecho de que siempre siguió su instinto, un instinto agudísimo que lo llevaba a los lugares que podían ofrecerle las mejores circunstancias para soltar su creatividad y liberar sus ideas. Nunca tuvo miedo de decir algo, nunca tuvo mesura, para bien o para mal, Joe Strummer siempre expresó lo que traía en la mente hasta el último día de su vida y fue una voz que retumba todavía en los oídos y las conciencias de muchos.

Joe Strummer se fue demasiado pronto (tenía apenas 50 años), su voz nos vendría bien en estos tiempos… o tal vez se fue justo a tiempo, para no ver los tiempos en los que estamos, porque quizás no tendría palabras para describir nuestra desesperanza. Siempre involucrado en las causas sociales, siempre preocupado y enterado por la política. Nos quedan las canciones, nos quedan la crítica y las reflexiones. El mundo no cambió con sus canciones, pero muchos de nosotros sí. Joe Strummer no fue sólo un gran músico, fue un líder artístico con una voz para la revolución…

 

 

@conejoazulorama