La noche del 4 de noviembre de 2008, los mexicanos quedamos pasmados y no precisamente porque en Estados Unidos, Barack Obama se proclamó como el primer presidente afroamericano… teníamos nuestros propios asuntos. Muy importantes asuntos.

El accidente ocurrió cerca de las 7 de la noche (a las 18:46, para ser precisos). A diferencia de otros percances aéreos ocurridos alrededor del mundo, éste sorprendió por suceder en pleno centro de una concurrida metrópoli como lo es la Ciudad de México: la aeronave de la Secretaría de Gobernación, tipo Learjet, con Juan Camilo Mouriño a bordo, cayó en las calles de Monte Pelvoux y Ferrocarril de Cuernavaca, colonia Lomas de Chapultepec, a tan sólo unas cuadras de la Fuente de Petróleos.

El impacto ocurrió en las cercanías de Paseo de la Reforma, en un horario en el que miles de personas se encontraban saliendo de sus lugares de trabajo. La caída y explosión de la nave, alcanzó a varios automóviles.

El desastre dio como resultado un saldo de 40 personas lesionadas, muchas de ellas con múltiples quemaduras de gravedad.

En el avión en el que viajaba el titular de la SEGOB, también iba el director general de Comunicación Social de la Secretaría de Gobernación, Miguel Monterrubio; el coordinador de Eventos y Administración de la oficina del secretario, Arcadio Echeverría Lanz; la directora de área en la Dirección de Comunicación Social de la Segob, Norma Angélica Díaz, así como la tripulación comandada por el piloto Julio César Ramírez Dávalos y formada por el copiloto Álvaro Sánchez Jiménez y la sobrecargo Giselle Carrillo.

No hubo sobrevivientes

Quizás desde el asesinato del candidato presidencial, Luis Donaldo Colosio, no se había sentido una sensación similar a causa de la muerte de un personaje de la política nacional. Tan solo unos meses antes, el entonces presidente, Felipe Calderón, había emprendido su polémica y criticada “guerra” contra el crimen organizado y, claro, este hecho no dejó de prestarse a la especulación.

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Sin embargo, en el informe final del accidente (presentado un año después, el 4 de noviembre de 2009), se asentó la Comisión Investigadora y Dictaminadora de Accidentes de Aviación determinó que la causa de la caída de la nave en que murió Juan Camilo Mouriño fue

“Pérdida de control a baja altura y posterior impacto de la aeronave con el terreno, por encuentro con turbulencia de estela producida por la aeronave que le precedía”.

Además de lo anterior, entre los factores que pudieron haber contribuido a la desgracia de Mouriño se citó la falta de capacitación de la tripulación, la demora para reducir la velocidad cuando se les fue indicado, falta de Control de Tránsito Aéreo en emitir una medida correctiva al acercamiento excesivo de aeronaves y que el Controlador de Tránsito Aéreo andaba algo cansadito. También señalaron que el dar capacidades de vuelo, aun cuando se habían detectado problemas administrativos, era un signo de corrupción y, para rematar, mencionaron la poca supervisión del operador de aeronave al prestador de servicio de mantenimiento y operación.

Como nomás muchos no quedaron del todo satisfechos con la explicación ofrecida por las autoridades (¿neta la nave se cayó por la estela que dejó el avión que iba adelante?), pues se hizo pública la transcripción de las últimas palabras emitidas por el piloto, previo al fatal impacto.

  • Copiloto: Ay cabrón (expresión que refleja mucho esfuerzo, se lee en la transcripción)
  • Piloto: Ay, ay (expresión que refleja mucho esfuerzo)
  • Piloto: Álvaro (copiloto) que hacemos Álvaro (expresión que refleja mucho esfuerzo)
  • Copiloto: (expresión ilegible que refleja mucho esfuerzo)
  • Micrófono ambiental en cabina: (voces ilegibles que reflejan esfuerzo)
  • Micrófono ambiental en cabina: (sonido similar a la alarma del alertador de altitud)
  • Copiloto: Déjamelo, déjamelo, déjamelo (expresión que refleja autoridad)
  • Piloto: Tuyo Álvaro (aparentemente se transfiere el control del avión al copiloto)
  • (Aparentemente) Piloto: Hijo de tu puta madre (expresión que refleja mucho esfuerzo)
  • (Aparentemente) Piloto: Noooo, Álvaro
  • (Aparentemente) -Copiloto: Diosito
  • Micrófono ambiental en cabina: Gritos varios.

Un accidente… así como el que tres años después también sufrió el otro Secretario de Gobernación, Francisco Blake Mora, y como el que sufrió en 2018 la gobernador de Puebla, Martha Erika Alonso. Pero esa es otra historia…

Hoy, a 11 años de lo sucedido, el expresidente Felipe Calderón se tomó tiempo para recordar a quien fuera su brazo derecho al principio de su administración.