Desde principios de julio, el nombre de Juan Collado no ha dejado de causar ruido en el mundo de la política mexicana. Y es que entre su detención –ocurrida el pasado 9 de julio-, las acusaciones de lavado de dinero y delincuencia organizada que enfrenta actualmente y hasta el hecho de que figuras polémicas como Enrique Peña Nieto y Carlos Salinas de Gortari podrían haberse involucrado en sus negocios sucios, a Collado le andan saliendo trapitos por doquier.

Para agregarle una raya más al tigre del famoso abogado -conocido por haber representado a figuras como Carlos Ahumada, Diego Fernández de Cevallos, Mario Ruiz Massieu y Raúl Salinas de Gortari, El País ha informado a través de una investigación que Juan Collado, entre los años 2006 y 2015, movió la cantidad de 120 millones de dólares por medio de 24 cuentas que tenía en Andorra, país que no pudo proceder gracias a la ayuda del gobierno de EPN. 

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El diario informó que en las cuentas que Collado tenía siempre figuraron como titulares varias sociedades radicadas en las Antillas Holandesas, sin embargo, al final el beneficiario siempre era él. El reporte detalla que de los 120 millones de dolarucos, la mayor parte “se nutrieron de traspasos internos (94.4 millones) de 21 sociedades mexicanas con cuenta en la BPA (Banca Privada d’Andorra)”, entre las que se encontraban  inmobiliarias, constructoras, firmas textiles e informáticas.

En 2015 la institución Banca Privada d’Andorra fue cerrada gracias a presuntas irregularidades, por lo que fueron congeladas las cuentas de clientes, incluyendo las de Juan Collado, patrimonio financiero ubicado en el país europeo que al abogado le sirvió en varias ocasiones para avalar préstamos y obtener  créditos para comprar propiedades en Acapulco y Miami, además de aviones.

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Una jueza de Andorra embargó fondos del abogado -85.7 millones de euros en 11 cuentas- por presunto lavado de dinero, pero a pesar de sus esfuerzos, la investigación se guardó en octubre 2018 gracias a que la Procuraduría General de la República, en los últimos días del gobierno de Peña Nieto, exculpó a Collado de dicho delito, algo que provocó que el país europeo no pudiera proceder en contra de Collado.

O bueno, eso hasta que Andrés Manuel López Obrador llegó a la silla presidencial. Y es que El País también menciona que en los primeros días de mandato de AMLO, la Agencia Estatal de Resoluciones Bancarias (AREB) inició un procedimiento administrativo para desbloquear el dinero de las cuentas de Collado. Semanas después, el abogado fue detenido en el restaurante Morton’s en Paseo de las Palmas acusado de delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita.


Ahora, cabe mencionar que la acusación que llevó a Collado a la prisión preventiva fue la de una persona que afirma que los verdaderos dueños de la empresa con la que se armó la transacción de un terreno en Querétaro (adquirido bajo suplantación de identidad) son Peña Bebé, Carlitos Salinas y el mandatario queretano, Francisco Domínguez Servién, a quien por cierto supuestamente le financiaron su campaña política con dinero de dicha empresa.

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El País agrega que las autoridades europeas están lo que les sigue de enojadas con la justicia mexicana (we feel u, bro) ya que gracias a su actuación en el caso no pudieron proceder contra Collado, esto además de que se sienten ofendidas por haberlos tratado como tontos cuando en realidad habían pruebas para culpar al abogado.

No cabe duda que la novela de Juan Collado y todas las figuras que lo rodean nos van a tener con el ojo pegado a las noticias en los próximos meses, ya que una de dos: o se destapan más delitos de los que ya sabemos -hasta el momento- o se comprueba que efectivamente, en este país la justicia se le otorga a aquellos que pueden pagarla (y a todos los que tienen la oportunidad de codearse con ex presidentes)