Sin hashtags de por medio ni cadenitas en whats, varios niños de Hamburgo, Alemania, salieron a las calles de la ciudad para quemar a sus progenitores con la sociedad, protestando porque los susodichos la única atención que les ponen es para pedirles que les pasen el cargador…

Bueno, no llega hasta esos extremos (o quién sabe), pero los niños teutones andan deseosos de saber qué se siente eso que en la antigüedad se conocía como el “hazme caballito”, el “córrele yo desde aquí te cuido”… o mínimo, sentir la calidez de un chanclazo… algo para alcanzar a percibir que atrás de esas manos sosteniendo un teléfono inteligente hay paternidad/maternidad…

foto: DPA

“¡Jueguen conmigo, no con sus celulares!” (maldita sea) fue el lema de la manifestación encabezada el pasado sábado por decenas de chiquitines que lo único que quieren es – como el slogan reza – sensibilizar a los padres para que ya les pongan un poquito más de atención.

De acuerdo con la Deutsche Welle, la protesta fue convocada por un pequeño revoltoso de sólo 7 años llamado Emil, quien pidió a los demás chamacos de la ciudad fabricar sus pancartas y acudir al barrio de Sankt Pauli para marchar coreando consignas contra el tiempo excesivo que sus padres pasan pegados al teléfono, cosas como “¡Chatea conmigo!”

Bueno, obviamente esto no es El Señor de las Moscas y gran mayoría de los niños acudió al evento en compañía de sus padres. Pues porque el problema de la dependencia a los teléfonos no es exclusiva de los mayores. Según medios locales, una vez que los padres de Emil, el niño que organizó todo esto, informaron a la policía de la manifestación, se ofrecieron las condiciones para que al lugar citado llegaran por lo menos 150 niños en compañía de sus padres.

Según datos de la Fundación Freizeit Monitor, si bien los “papaces” dedican cada vez menos tiempo a interactuar con la demás gente, todo por andar viendo quién les da like, pues también los niños son grandes consumidores de los teléfonos inteligentes. Y desde temprana edad: la mitad de niños alemanes de entre 4 y 13 años ya tienen su propio teléfono.

Tsssss y uno a esa edad lo más avanzado que tenía era un tamagochi. Definitivamente estamos en otra era chiavos. Sin embargo, aún hay esperanza para la humanidad: “Internet es estúpida. Papá se sienta durante horas y no nos habla”, cita la mencionada fundación  a un niño de 6 años.

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