Este viernes, el fundador de Wikileaks Julian Assange demandó a Ecuador argumentando que las condiciones de vida que tiene en la embajada de este país están vulnerando sus “derechos fundamentales y sus libertades”.

Por medio de un comunicado, se informó que dicha demanda esta basada en la vulneración de sus derechos ya que le restringieron el uso de telecomunicaciones y una “implementación unilateral” del Protocolo especial de visitas, comunicaciones y atención médica.

 ¿El qué? 

Se trata de un documento que Ecuador le presentó a Assange para darle a conocer las nuevas condiciones de vida que va a tener dentro de la embajada ecuatoriana en Londres. 

En ese texto le explicaban que sólo tendría acceso a Internet conectándose al servicio Wifi de la embajada. Pa’ pronto quedaban al cuidado de su cuidado personal como niño chiquito y tendría que empezar a ver la limpieza de su baño, así como de la limpieza y alimentación de su gato –bajo la amenaza de quitárselo-.

Si no cumplía con lo estipulado podría perder la protección que obtuvo.

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Foto: AP

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Para mantener su estancia en la Embajada, el señor Assange tendrá que limpiar su cuarto y mantener su baño en condiciones aceptables. Además, las autoridades ecuatorianas le exigen que sea él quien pague por los servicios de lavandería y que, por favor, contacte a un doctor. Obvio, el dinero de la consulta saldrá de la bolsa de Julian Assange.

Es por eso que este viernes el coordinador de su equipo jurídico, el exjuez español Baltasar Gazón, viajó a Ecuador para presentar la demanda en contra de la administración del presidente Lenín Moreno.


Recordemos que Assange está refugiado en la embajada de Ecuador en Londres desde junio del 2012. Esto después de haber perdido todas las apelaciones contra la extradición que Reino Unido estaba a punto de cumplir con la Fiscalía de Suecia por presuntos delitos sexuales.

El argumento de Assange era que Suecia lo podía entregar a Estados Unidos, lugar en donde podría enfrentar hasta pena de muerte por publicar miles de documentos clasificados.

Con información de El País