El pasado 24 de octubre murió asesinado el activista rarámuri, Julián Carrillo. Tal vez leíste de su muerte en las redes sociales o en los periódicos. Julián era un defensor indígena de los recursos naturales de la zona y falleció en manos de un grupo armado. Específicamente, dedicó su vida a procurar el bosque de la comunidad Coloradas de la Virgen, en el municipio de Guadalupe y Calvo en su natal Chihuahua. 

Su vida en la defensa de las zonas naturales arrancó en el 2007. Sin embargo, durante los últimos dos años se vio rodeado de amenazas y ataques. El 5 de febrero de 2016 su hijo, Víctor Carrillo, también murió asesinado por un grupo de sicarios. Dos de sus sobrinos, al igual que su yerno, murieron en represalias al activismo de Carrillo.

Julián Carrillo estaba inscrito en el Mecanismo de Protección a Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas del gobierno mexicano. La Secretaría de Gobernación y la Fiscalía General de Chihuahua sabían perfectamente que su vida corría riesgo y aún así no lo pudieron proteger.

A un mes de su asesinato, México sigue exigiendo justicia. Si recuerdas su trabajo o al menos la historia de su muerte, tienes que ver este impresionante fotorreportaje de Amnistía Internacional que se enfoca en la defensa del territorio rarámuri en Chihuahua, la vida de Julián Carrillo y los riesgos del activismo indígena en México.

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Foto: David Paniagua

El pueblo Rarámuri vive en la Sierra Tarahumara, en el norte de México

Por su aislamiento y difícil acceso, muchas comunidades en la sierra no tienen luz, agua o teléfono, ni acceso a centros de salud o escuelas.

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Foto: David Paniagua

Rarámuri significa “los de los pies ligeros” porque caminan largas distancias con sus huaraches o sandalias. Tienen un nexo muy fuerte con el territorio y darían su vida por los bosques.

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Foto: David Paniagua

Los Rarámuri defienden sus tierras ancestrales contra la minería y la tala. Cada asesinato de un defensor del bosque significa la pérdida de miles de árboles.

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Foto: David Paniagua

En Coloradas de la Virgen, los líderes indígenas se han organizado. Denuncian a los caciques que talan sus bosques y que buscan explotar los minerales de su tierra ancestral sin su consentimiento.

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Foto: David Paniagua

Los Rarámuri han sido atacados por grupos criminales armados que quieren plantar cultivos ilícitos en sus tierras.

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Foto: David Paniagua

Julián Carrillo era uno de los líderes Rarámuri en Coloradas de la Virgen. Desde el año 2007, denunció, hasta en los tribunales, la tala de árboles.

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Foto: Marianne Bertrand

Julián dijo muchas veces que estas denuncias aumentaron la violencia.  Muchas familias Rarámuri tuvieron que huir.

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Foto: David Paniagua

El 24 de octubre de 2018, hombres armados no identificados mataron a Julián.

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Foto: David Paniagua

Julián ya había sido amenazado de muerte y atacado por defender el bosque, en los tres últimos años asesinaron a su hijo y a otros cuatro de sus familiares. En la imagen, Julián sostiene una lista de las personas de su familia que han asesinado.

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Foto: Marianne Bertrand

En el 2014, las autoridades prometieron protegerlo a él y a otros líderes de Coloradas de la Virgen. Les dieron, un teléfono satelital y la presencia puntual de la policía cuando viajaban. Esto no fue suficiente para proteger la vida de Julián.

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Foto: David Paniagua

En el contexto actual de crisis climática y ambiental no debemos permitir que asesinen a las personas defensoras y con ellas, a nuestros bosques. Las autoridades deben hacer justicia y proteger a los Rarámuri y las personas defensoras de los derechos humanos como Julián.  

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Foto: Marianne Bertrand

La defensa del territorio y del medio ambiente no debe ser una sentencia de muerte. El pueblo Rarámuri debería poder seguir caminando y viviendo en su territorio.

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Por Marianne Bertrand y David Paniagua de Amnistía Internacional. Conoce sus redes en: @AmnistiaOnline @AIMexico