Si de algo debemos tener cuidado a la hora de criticar a un país o defenderlo es de hacer generalizaciones sin pensar en su historia. Occidente ahora utiliza la agenda LGBTTTI para criticar países periféricos (Uganda, Nigeria, India o la misma Rusia), pero ¿de verdad son ellos un ejemplo a seguir en el tema de la inclusión y la lucha contra las discriminación?

¿Nos gusta que la gente pelee por los derechos de aquellos quienes se ven aplastados por el sistema heteronormativo-patriarcal-racista-clasista y euro-logo-centrista (etcétera, etcétera, etcétera)? Por supuesto, no hay lucha más noble que la que busca que los gobiernos mundiales no aplasten o dejen morir a los marginados por su color de piel, su posición social, su género o su orientación sexual. Pero parece que Occidente quiere colgarse la bandera y ser el campeón de los derechos humanos, aunque al hacerlo ¿no debería asumir su propia responsabilidad en la situación?

En los meses pasados se ha criticado a Rusia por las leyes homofóbicas que aprobó la administración de Putin y que, probablemente, ha causado que grupos extremistas comiencen a cazar a los homosexuales quienes no son protegidos por el gobierno ruso en su totalidad. El mismo gobierno ha reprimido las protestas en contra de estas leyes. Así, los ciudadanos rusos homosexuales se ven acosados por ambos flancos.

 Entre los principales críticos de Rusia (además de las asociaciones civiles que se preocupan por este tipo de causas) estaban Gran Bretaña y Estados Unidos.

Varios medios occidentales se expresaron con suspicacia ante las protestas de estas naciones, entre ellos The New York Times y The Guardian.

El 5 de febrero The Guardian publicó un artículo escrito por Marc Bennetts con el título «La ley anti-gay de Rusia está mal, pero también lo están algunas de las críticas de Occidente»

En él, Bennetts explica que la ley de Putin era injusta y, además, contraproducente, tal y como lo fue la Sección 28 de la administración de la ex primer ministro inglesa Margaret Thatcher. Ambas sólo estaban pensadas para aumentar el apoyo de los corazones conservadores de ambas naciones, pero, al final del día, sólo lograron aumentar la violencia.

El artículo de Bennetts desaprueba las críticas exageradas en contra del gobierno ruso y nos muestra un punto importante: ¿está Occidente libre de pecado?

Rusia y sus políticos podrían fomentar el odio, pero que los países occidentales se crean superiores moralmente es una hipocresía y una falta de memoria. En Estados Unidos, por ejemplo, muchos de sus estados tienen terribles leyes que perjudican a los homosexuales. Además, en Rusia ser gay no es ilegal (aunque con estas leyes sí es peligroso), en cambio es ilegal en 40 países de la Commonwealth (organización de 53 países independientes y semi-independientes que, en su mayoría, comparten lazos históricos con el Reino Unido).

Es decir, las ex colonias del Reino Unido respetan menos los derechos humanos de los homosexuales que la Rusia misma. Esto tiene varias explicaciones, una de la más importantes es el colonialismo inglés y las secuelas que dejó en el mundo.

Los países que están en rojo han sido invadidos alguna vez por Inglaterra.

CountriesEnglandHasInvadedCrítica desde el post-colonialismo

Helen McDonald publicó un interesante texto en Autostraddle con el título «Tenemos que hablar de colonialismo antes de criticar la legislación internacional anti-LGBTTTI».

En Nigeria se promulgó una ley en la que se criminalizan las relaciones entre personas del mismo sexo y se penan con 14 años de prisión, además prohíbe el matrimonio entre homosexuales y permite encarcelar a cualquiera que apoye a las organizaciones LGBTTTI sea sospechoso de ser homosexual o no.

Además el lunes se promulgó en Uganda otra ley que criminaliza a los homosexuales castigándolos con cadena perpetua, y si esto no era bastante malo el día de ayer un periódico publicó en ese país una lista con 200 nombres de personas a las que acusa de ser homosexuales, exponiendo y arriesgando la integridad de esta gente.

uganda

Ambos casos hacen que ésta sea una ocasión para ponernos a reflexionar y a defender los derechos humanos y hablar de sus violaciones en todo el mundo. Pero Occidente ha tomado esta bandera (como alguna vez tomó la de la democracia) y se reviste una vez más con ese lugar común que ellos mismos utilizan y que todos replicamos en nuestra vida diaria: los occidentales salvadores que ayudan a los ignorantes y luchan contra los malos. Al hacer esto, olvidan que ellos fueron los que llegaron a implantar las leyes anti homosexuales en estos países. Así es que Helen McDonald afirma que si vamos a hablar de discriminación contra los homosexuales, también debemos hablar de la historia de ésta, una historia que tiene mucho que ver con la supremacía blanca que llevó las políticas homofóbicas a las legislaciones de los actuales países anti LGBTTTI.

El ejemplo paradigmático es Inglaterra (pero no es el único). En ese país ya es legal el matrimonio entre homosexuales, pero hace muchos años este mismo país se dedicó a invadir a todo el mundo y colonizó algunos cuantos territorios. Entre los países que colonizó decidió aplicar varias leyes, entre ellas la Ley de la Sodomía de 1533.

¿Y qué pasaba si te encontraban culpable de sodomía? Te mataban y te quitaban todas tus propiedades. Aunque muchos países ya se han independizado de Inglaterra, parece que esta nación no tiene mucha prisa en ayudar a derogar las leyes sobre sodomía que son rezagos de las que ellos mismos impusieron en sus colonias (recordemos que India recuperó esta ley hace poco para criminalizar a los homosexuales).

¿Nigeria y Uganda fueron colonias inglesas? Me temo informarles que sí ¿esto justifica que existan estas leyes anti gay? No, para nada, pero sí nos hace pensar que tal vez Occidente debería hacer un poco de memoria antes de comenzar a señalar con el dedo acusador y en vez de portarse como los héroes del cuento, deberían hacerse cargo de sus responsabilidades (y ser congruentes con poner las legislaciones en sus propias naciones acordes a sus demandas).

Es más, el «problema» no es algo endógeno de África, no es que la homofobia o la homosexualidad sean una cuestión geográfica, estos conceptos son históricos y tienen una fecha de nacimiento. Además en este continente hubo prácticas homosexuales aceptadas socialmente antes de la entrada de Occidente. Registros del siglo XIX muestran que miembros de familias reales, a menudo, tenían amantes del mismo sexo.

GayRightsInAfrica

Pero el caso es muy complicado, no sólo las instituciones jurídicas de Occidente han permeado a las sociedades africanas, también sus religiones. Grupos evangelistas estadounidenses gastan dinero minando los esfuerzos de los grupos pro LGBT en África y realizan misiones en las que hablan a sus feligreses en contra de la homosexualidad. Pero no se crean que es algo meramente religioso, han hecho conferencias en contra de lo que llaman «la agenda gay».

En Rusia y África dicen que la vida «gay» es una importación occidental cuando la homofobia también lo es (ambos conceptos como los pensamos actualmente) y no son importaciones, son más bien la replica de estas prácticas occidentales.

Estados Unidos ha amenazado a los países con prácticas homofóbicas con suspender las ayudas económicas, pero ¿realmente Estados Unidos ha ayudado a estas naciones?

Las potencias occidentales deberían dejar de pensar que van de «avanzada» sobre todo cuando los cambios en sus legislaciones han sido hechos muy tímidamente y más lento que países tan «típicamente machistas» como los latinoamericanos, quienes también tienen deudas de género en sus propias naciones, pero tienen leyes tan interesantes como la Ley de identidad de género en Argentina. En sí, hay que borrarnos esa idea, no hay países atrasados y adelantados, hay una deuda y una responsabilidad que tenemos con ciertos sectores de las sociedades. No es que un país sea bueno o malo, es que hay relaciones y prácticas que se realizan tanto en una como en otra nación. Las colonias replican las prácticas de las metrópolis y ambas crean una dinámica de poder que subsume y excluye a ciertos sectores de la población.

 McDonald finaliza su artículo diciendo:

«Nuestras luchas no son todas iguales, pero definitivamente están conectadas»

Y lo están, las mismas dinámicas que se utilizan para excluir en un lugar del mundo se utilizan en otro. La discriminación existe en Estados Unidos y existe en Somalia.

Y no es que estemos en contra de que los grupos en pro de los derechos civiles utilicen esta hipocresía occidental estratégicamente para garantizar los derechos de los homosexuales en el mundo. Solamente nos gustaría que también se considerara esta otra parte a la hora de hacer la crítica contra los países homofóbicos.

Como vemos las preguntas se tornan más interesantes después de echar un pequeño vistazo a la historia, ya no es ver quién hace el bien y quién hace el mal sino preguntarnos: ¿Cómo reproducimos estas prácticas de exclusión? ¿qué significa excluir al otro? ¿qué estrategias podemos encontrar para deshacernos o, más bien, modificar estas prácticas (tanto a nivel jurídico como a nivel social y personal)?

@Filosofastrillo 🙂

 

Fundé Sopitas como hobby y terminó siendo el trabajo de mis sueños. Emprendedor, amante de la música, los deportes, la comida y tecnología. También comparto rolas, noticias y chisma en programas... More by Francisco Alanís

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