Bo Xilai, uno de los políticos chinos más importantes -ministro de Comercio de la República Popular China hasta 2007 y secretario del Partido Comunista Chino de Chongqing (municipalidad de 30 millones de personas y con 82,000 km2, una de las más importantes y la más grande de todo el país)- fue expulsado del partido acusado de abuso de poder, manipulación y corrupción.

Todo comenzó cuando el 14 de noviembre del año pasado, el cadáver del empresario británico, Neil Heywood, fue encontrado en el cuarto de un hotel de Chongqing. Parece ser que el pobre Neil, quien era el intermediario de varias de las compañías más poderosas de Occidente y China, tuvo un conflicto de negocios en octubre de ese año con Gu Kailai, la esposa de Xilai, quien lo envenenó.

El político chino trató de intervenir y movió influencias para proteger a su esposa. Sin embargo, a principios de este año, el jefe de la policía de Chongqing, Wang Lijun, el brazo derecho de Xilai en varios de sus negocios ocultos con empresarios importantes de la zona, fue uno de los centros de atención de las investigaciones a raíz de la muerte del empresario británico.

Parece que Wang Lijun tuvo problemas con Xilai y viajó a Estados Unidos donde confesó todo lo referente al asesinato. Por haber declarado y otorgado las pruebas necesarias para comprobar el crimen, fue sentenciado “nada más” a 15 años de prisión.

Esto provocó uno de los escándalos políticos más importantes de la última década en China. Imagínense, uno de los hombres más carismáticos e influyentes en China envuelto, no sólo en el asesinato de un empresario extranjero muy importante, sino en toda una red de corrupción que involucraba a muchos de los hombres con más poder en Chongqing. Wang incluso se refirió a él como “el gangster más grande en China”.

El 15 de marzo, el Partido Comunista tomó cartas en el asunto y removió a Xilai de su puesto. Tras cinco meses de investigación, Wu confesó todo; dijo que se debió a un momento de “psicosis temporal” y que aceptaría cualquier tipo de fallo que decidiera el jurado.

Se le sentenció a “pena de muerte con posibilidad de indulto”. Es decir, que si tras dos años de investigaciones se demostraba que el asesinato fue producto del estrés y de un momento de psicosis, la sentencia sería retirada y la acusada podría cumplir con cadena perpetua o, incluso, prisión temporal.

El drama continúa y Xilai, quien fue expulsado definitivamente del Partido Comunista el pasado viernes, tiene que enfrentar  varios cargos de corrupción y abuso de poder. Veremos que más nos depara este escándalo.

*** vía LaJornada, BBC News, y AlJazeera
Por Julián González de León Heiblum (@JulianBuba)

Todo lo que no sabías que necesitas saber lo encuentras en Sopitas.com

Fundé Sopitas como hobby y terminó siendo el trabajo de mis sueños. Emprendedor, amante de la música, los deportes, la comida y tecnología. También comparto rolas, noticias y chisma en programas...

Comentarios

Comenta con tu cuenta de Facebook