Una fiesta con temática nazi se realizó hace unos días en un restaurante en Mineápolis y provocó que la gente se pusiera furiosa, algunas personas lo consideraron ofensivo y decidieron responder de una manera muy padre.

El restaurante Gasthof Zur Gemütlichkeit decidió hacer una fiesta temática en la que varios sujetos estaban vestidos de oficiales nazis, mientras el local fue adornado con banderas que tenían la suástica. Al parecer la cena de recreación se hace todos los años (este año fue el día de Martin Luther King).

Un empleado tomó fotografías (así fue como el mundo se dio cuenta de lo que sucedía).

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Naturalmente hubo quien defendió el acto, como Jon Borrom, miembro de la Sociedad de Recreación Histórica de la Segunda Guerra Mundial, quien expresó:

«Vestir un uniforme alemán o un uniforme nazi no quiere decir que piense que Hitler era cool o que odie a los judíos, o a los gays o a los demócratas»

En ese sentido estamos de acuerdo, a diferencia de mucha gente que reaccionó violentamente a este hecho, nosotros creemos que ellos pueden hacer lo que quiera en sus fiestas, la cosa es que no por eso pueden evitar que «vestir un uniforme nazi» provoque polémica, ese uniforme tiene muchos significados, y están ahí presentes no importa si uno quiere activarlos o no.

Así que otro grupo de personas decidió hacer su propia representación de la Segunda Guerra Mundial:

Fue un acto de concientización, se pusieron de acuerdo y se vistieron como las víctimas del Holocausto. Algunos llevaron sacos y maletas (recordemos que fueron desplazados para ir a los campos de concentración). Mientras que unos llevaban estrellas de David (símbolo con el que marcaban a los judíos) otros llevaban triángulos (recordemos que triángulos de colores distintos representaban otros grupos, como los comunistas o los homosexuales).

La organizadora, Margie Newman, expresó:

«Yo lo que quiero representar es a las personas que no pueden hablar»

«Mi padre fue un sobreviviente del Holocausto, quien perdió a toda su familia, yo solo me siento obligada a estar presente»

La protesta consistió en desfilar en silencio frente al estacionamiento del lugar y repartieron un trozo de papel que decía:

«Esta es una recreación de una deportación en respuesta a la cena nazi de la Segunda Guerra Mundial, caminamos en silencio dándole voz a los que ya no la tienen»

«Toda recreación de la Segunda Guerra Mundial está incompleta sin la parte de las víctimas, por lo queremos poner la pieza que falta»

El dueño del restaurante se siente arrepentido de haber dado lugar a dicha cena, expresó que los que acudieron solo fueron actores e historiadores. Expresó que todo el mundo tiene derecho a protestar, pero que él tenía derecho a tener una fiesta privada. Y nosotros creemos que tiene razón, lo que aquí vemos solamente son dos expresiones que están reactivando significados de manera distintas (voluntaria e involuntariamente).

Uno de los críticos a la cena nazi expresó:

«Estoy a favor de la libertad de expresión, pero estamos aquí para señalar lo idiota que fue esto»

Y bueno, básicamente eso es la libertad de expresión, uno puede decir lo que le plazca siempre que se haga responsable y deberá sufrir las consecuencias (como que le digan a uno las razones de por qué lo que uno dijo es una estupidez, o es maravilloso, o por qué no le importa a nadie).

La Sociedad Nacional de Recreación de la Segunda Guerra Mundial ya se ha distanciado oficialmente de la fiesta nazi.

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***Vía MPRNews, Der Spiegel, StarTribune

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