En el año 2019 —antes de la pandemia, cuando salíamos de casa “normalito”—, hubo más de 362 mil accidentes de tránsito en México. Eso quiere decir que, bajo las condiciones tradicionales, en nuestro país hay prácticamente mil choques todos los días (993) en las calles y carreteras de nuestro país.

 Y aunque pareciera, durante 2020 las estadísticas no bajaron tanto. A pesar de la caída en la movilidad, de todas maneras se registraron más de 300 mil.

 Un equivalente de 820 accidentes de tránsito cada día.

 Les contamos de estos números, no para que crean que cada choque se va a un archivo de Excel en el gobierno o para que cada accidente aparezca en la frialdad de una gráfica de barras en alguna página de internet, sino para dimensionar la magnitud de la bronca que significa la seguridad vial en México y los pendientes que tenemos para resolverlos.

 Un pendiente en el que tenemos que entrarle todos: gobiernos, industria automotriz, medios de comunicación y por supuesto, también las y los conductores, así como el resto de los actores del ecosistema vial como motociclistas, ciclistas y peatones.

 “Es necesario atender el tema de seguridad vial holísticamente, desde la formulación e implementación de políticas integrales”, recordaba recientemente el presidente de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), José Zozaya.

FOTO: Cuartoscuro

Los accidentes viales en México

 Conocer la naturaleza de los accidentes viales en México nos ayuda a entenderle mejor a la situación de las calles a nuestro alrededor.

 Como les decíamos hace ratito, según el INEGI, en condiciones normales vemos prácticamente mil choques cada día. Sin embargo, las estadísticas oficiales de nuestro país vienen más completas y podemos ‘echarnos un clavado’ a las causas y consecuencias de cada accidente.

 Para empezar, sabemos que cobran vidas, pues cerca del 1% de los accidentes son fatales.

 Aunque año con año esta cifra es —afortunadamente— menor, durante 2019 hubo más de 4 mil 120 fallecimientos en accidentes viales y más de 91 mil personas resultaron heridas.

 Además, podemos conocer las razones oficiales de cada uno de los choques gracias a la información que cada municipio le entrega al INEGI y ahí sabemos que cerca del 3% —como 9 mil 500 accidentes anuales— fueron por condiciones del camino o un 1% —más o menos 3 mil— fueron por fallas del vehículo.

 Ahí notamos que, según las cifras oficiales, más del 90% de los accidentes anuales son “por causas imputables” a las personas detrás del volante. Sí, a los conductores quienes en algunos casos manejan bajo los efectos del alcohol u otra sustancia, traen el celular en mano o tal vez no conocen del todo el reglamento de tránsito.

Y hablando de eso…

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¿Exámenes de manejo?

 Si vives y manejas en la Ciudad de México sabrás que el examen para obtener una licencia de conducir es… ¿tan real como el monstruo del Lago Ness? Lo mismo sucede en algunos estados y en otros, como Yucatán o Querétaro —donde el 11% lo reprueba— el trámite es completamente diferente. El chiste es que no existe, en el país o en las entidades, un examen estandarizado para poder operar un vehículo particular.

 Miles de personas toman, o tomamos, el volante sin conocer a profundidad los reglamentos o sin tener las habilidades necesarias.

 Siguiendo con el ejemplo capitalino, en la Ciudad de México los cursos de manejo son en línea. Y desde hace apenas un par de años aplican únicamente como sanción dentro del programa de Fotocívicas. Se toman después de dos amonestaciones y después, incluso, de haber cometido cierto número de infracciones al volante.

 Nomás para darnos una idea, en California, en Estados Unidos, el examen de conducir consta de tres partes distintas.

 La primera es un examen del Reglamento de Tránsito y de las normas correctas para ser un buen conductor. Son casi 50 preguntas y necesitas tener más del 80% correctas para aprobarlo.

 La segunda parte es un examen de tus habilidades al volante. Ya te lo imaginas: rifarte con las Glorietas, con los cambios de carril —te presentamos las direccionales—, o la manera correcta para incorporarte a una vía rápida sin echar lámina, ni poner en riesgo a todos tus vecinos.

 Y por último, hay una revisión a tu automóvil para ver que cumpla con todas las normas ambientales y de mantenimiento en California. 

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Las calles en México

 Ese es otro de los grandes pendientes en México y es que la condición de nuestras calles y carreteras no es precisamente la mejor… bien sabemos que les hace falta una ‘manota de gato’ para que peatones, ciclistas, motociclistas y automóviles estemos más seguros.

 Uno de esos detalles es que la vialidad no ocupa puestos “importantes” en el presupuesto en México.

Un análisis del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) señalaba que el gasto en Comunicaciones y Transportes ocupaba únicamente el 0.0011% del presupuesto total aprobado para 2020.

 Y de todo ese gasto, además, una buena parte no sale de los bolsillos públicos.

Según ese mismo estudio, sólo el 43% de la inversión en el sector salió de recursos públicos —del presupuesto federal o apenas un 7% del dinero de los estados—, mientras que el 57% restante viene de la participación privada.

 De acuerdo con el análisis del CIEP, la inversión en el sector de Comunicaciones y Transportes —que incluye muchísimas otras cosas que no tienen que ver con las vialidades como acceso a internet o conectividad—, ha ido cayendo año con año desde 2015.

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Tener autos cada vez más seguros

 Ahí va otro detalle interesante y que muchas veces pasa desapercibido.

 ¿Sabían que existe una norma en México que regula los estándares de seguridad en todos los coches nuevos que se vendan en el país? Se llama NOM-194 y apenas en septiembre se le hizo una actualización y se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF).

 La verdad es que la norma es bastante técnica —clavada, dirían algunos—, pero se propone como una forma de tener automóviles más “picudos” a partir de 2023. La propuesta incluye 24 elementos de seguridad que serán obligatorios para todos los autos nuevos y otros 23 elementos “voluntarios” que podrían incluirse en todos los coches que circulen en México.

 Nomás para que se den una idea: entre los obligatorios están cinturones de seguridad, espejos y todo tipo de luces como direccionales o de reversa. También hay sistemas antibloqueo de frenos y otros de seguridad para impactos frontales o laterales.

 Entre los voluntarios hay desde cajas negras hasta sistemas antirrobo, luces de niebla o asistencia de frenado.

 “Como sector, hemos propuesto incorporar nuevos dispositivos de seguridad en la NOM-194 con periodos de exigencia basados en los ciclos de planeación de la industria”, explicaba la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) que formó parte del Grupo de Trabajo para hacer esta propuesta de norma.

Más allá de tecnicismos legales o prácticos, hay un asunto importante: que la seguridad vial —como decíamos arriba— es cosa de todos. Además de nuevas normas, las políticas públicas y la participación de la sociedad se necesitan en las calles.

 “Sin políticas integrales que respalden la normatividad emitida,será difícil solucionar los incidentes viales que ocurren de forma constante en el país”, explicaba la AMIA. “El reto que enfrentamos requiere colaboración entre industria automotriz, gobierno, academia, sociedad civil y población en su conjunto,de tal forma que podamos contribuir a la reducción de los índices de incidentes viales hasta que estos puedan llegar a cero”

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Soy Max Carranza y me he pasado la vida rodeado de memes, cultura digital y bastantes horas frente a las pantallas. En el camino me encontré la pasión por abordar los temas sociales más urgentes e intentar...

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