Existen diferentes ideas sobre las dietas que debemos de seguir para no perjudicar a la naturaleza o evitar el abuso de productos que, con el aumento de población, un día se verán amenazados con ser acabados, como el agua potable.

Un estudio realizado en la Universidad de Pensilvania, dirigido por Paul Rozin, mejor conocido como el Rey de lo asqueroso, explora la posibilidad de rescatar el agua a través de un método llamado “osmosis inversa” y promover una dieta basada en insectos.

La “osmosis inversa” consiste en tratar la orina y el agua del drenaje a través de varios filtros para purificarla, incluso queda más pura que el agua que generalmente tomamos y es totalmente potable.

El problema con ese método es el mismo que el de la dieta basada en insectos: el asco o repulsión a lo sucio, el cual es un reflejo totalmente natural en nuestro organismo.

Rozin hizo un experimento con sus estudiantes. Le dio un vaso con jugo recién exprimido a cada uno de ellos y les pidió que tomaran, y así lo hicieron sin dudar. Luego, el profesor tomó una cucaracha –muerta y esterilizada– y la echó a la jarra del jugo. Después de revolverla con el insecto adentro, la sacó y sirvió en los vasos. Al pedirle a sus alumnos que tomaran una vez más, nadie aceptó. Finalmente tomó los recipientes, tiró el jugo y sirvió en otra jarra más jugo, limpio y fresco. Nuevamente sirvió en otros vasos y nadie quiso tomar otra vez. Los estudiantes tenían demasiado asco de tomar de algo que ni siquiera había estado en contacto con la cucaracha.

El investigador dice que en general, la mayoría de las culturas en el mundo tienden a hacer lo mismo, por lo que se complica la dieta y la purificación de orina. Sin embargo, el 30% de la población en Singapur goza de agua potable que fue en algún momento agua del drenaje y/u orina, y más tarde purificada. Pero todo fue gracias a una fuerte campaña mediática, de salud y educación promoviendo el método.

Lo mismo se podría hacer en el resto del mundo con las dos soluciones, en particular las occidentales, donde se ve muy poca disposición para comer bichos, a pesar de que los chapulines son ricos en calcio y las orugas en hierro y otros nutrientes.

No sería mala idea vivir a base de insectos y orina tratada, si ya han comido chapulines o algún otro insecto, no sería difícil acostumbrarse… Si no lo han hecho, recuerden que pueden cerrar los ojos e imaginar que se trata de algo distinto.

Vía Wired

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