Finalmente luego de muchos tropiezos, llegó el día en que se llevó a cabo el multianunciado Hell & Heaven Metal Fest. Un proyecto que ha crecido con los años y estuvo en la mira de todo el mundo, tanto de detractores como sus seguidores.

Un evento a gran escala como este, por supuesto que tuvo sus limitantes, bemoles y contratiempos, protagonizados principalmente por la falta de organización entre el propio personal de los promotores, situaciones que si bien en otras ediciones del festival ya se han dado, en esta ocasión se magnificaron por, valga la redundancia, la magnitud del evento. Esto hablando estrictamente del lado de la prensa y medios.

Por el lado de los shows y el público, no se puede hablar de que todo salió a las mil maravillas, pero el festival tuvo muy buenos momentos que dejaron a la audiencia con un buen sabor de boca.

Después de la larga espera para acreditar a la prensa (más de 200 personas formadas horas bajo el rayo del sol, además mezcladas con invitados especiales de organizadores y bandas), nos perdimos buena parte del cartel inicial. Sin embargo nos informaron que el público era escaso a las 12 del día que iniciaron actividades. El guitarrista de una banda nos comentó “¿cuánta gente había? pues mira te lo voy a plantear así, mejor hubiera traido la escoba en lugar de la lira”. La Sekta Core pese a las protestas metaleras prendió bien a quienes los escucharon, lo mismo que MakinaAgora y las Mystica Girls que demostraron la gran experiencia que tienen en tantos años de carrera. Los Archetype tuvieron problemas con el audio, les recortaron el set y apenas pudieron tocar cuatro canciones. Pinhed, un grupo al que extrañamente han estado queriendo colocar en el gusto de la gente, tocó para apenas un puñado de gente que lograba guarecerse en la sombra que proyectaba el Hell Stage, buenos disfraces pero un Metal bastante insípido y olvidable.

Maligno desde Monterrey asestó sus buenas dosis de Stoner Doom con un gran audio y material de sus tres álbumes. Estrenaron un nuevo tema, sorpresivamente en español llamado “Sobreviviendo” (habitualmente cantan en inglés), el cual fue bien recibido y ya se espera que aparezca su nueva placa el año entrante. Tambien los Doom Lords de Irapuato, Agony Lords trajeron ondas tenebrosas y oscuras a los fieles frente al escenario, una banda longeva y experimentada que apenas en 20 minutos dejaron claro por qué son unos de los grupos del más alto nivel metalero local. Los capitalinos Rapture hicieron trizas los oídos de quienes los vieron en el New Blood Stage, ubicado sin ningún recato en el área de los Food Trucks. Aún así el grupo se rifó con un excelente y brutal Death Metal que dejó sorprendidos a varios. Cruzando la misma área, los del Día De Los Muertos también hicieron los suyo, banda ya conocida de los metaleros mexicanos y que tocaron ante un público que se iba haciendo más numeroso y tornando más asoleado.

En el True Metal Stage se recibió a Cephalic Carnage quienes prendieron bien a los asistentes a pesar del mal audio dando lo mejor de sus riffs y teniendo mucha comunicación con el público. En el extremo contrario el chaparrito Udo Dirkschneider hacía de las suyas interpretando lo mejor de su etapa solista como U.D.O. y obviamente unos clásicos de Accept. From Oblivion, costarricenses radicados en México, también subieron los decibeles del New Blood Stage con un demoledor Thrash/Death Metal que bien valdría la pena checar.

Uno de los platillos fuertes llegó con Overkill, de quienes se puso en duda muchas veces su participación en el festival, pero ya al ver las mantas con su logo sobre el escenario, no habría mejor prueba de su presencia. El grupo asaltó el escenario que también tuvo muchos problemas con el audio, y sólo después de varias canciones se logró concretar un buen sonido para estos pioneros del Thrash Metal que armaron un buen y nutrido moshpit. En el Foro Norte Stage, los legendarios Transmetal hacían sonar sus clásicos en voz de su nuevo vocalista Sergio Burgos, con quien también tocaron algunos temas de su nuevo álbum Peregrinación a la Cabeza de Cristo. Los Drowned In Blood también dieron muestra de su poder en el pequeño escenario donde muchos consumían sus alimentos y casi se atragantan ante el brutal Death Metal de este combo.

Por supuesto alrededor del festival había muchas “atracciones” que en el papel y las conferencias de prensa sonaban maravillosas pero en la realidad distaban mucho de lo que se había especificado. Había una “feria” ínfima como salida de cualquier aniversario de barrio de la capital y por ahí había una descuidada área de niños que no le hicieron mucho caso, más que para pintarse como KISS, pues los infantes asistentes anduvieron junto a sus padres en los diferentes escenarios. La pista de los “pilotos infernales”, destinada para motociclistas que harían piruetas, igualmente estaba ubicada junto a la zona de food truck y era apenas unos cuantos metros con un par de rampas pequeñas.  A cambio apareció una “carpa medieval” en donde los amantes de esta era disfrutaron de varias bandas, entre ellas Cristal y Acero, peleas de “caballeros medievales” con espadas y hasta un dragón que desafortunadamente cayó sobre una chica, la cual resultó golpeada pero fue socorrida rápidamente.

En punto de las 17:30 la elección se hizo difícil pues en todos los escenarios había estupendas bandas. Por un lado los brasileños Angra, arremolinaron a la gente frente al escenario para una buena dosis de metal melódico que además fue bien transmitido por un excelente audio y con apenas siete hicieron las plácemes de sus fans, embelesados por la gran voz de Fabio Lione y la guitarra de Kiko Loureiro. Por su parte y hasta el otro lado del campo Havok estaba desatando el slam y los stage divers con su potentísimo Thrash Metal que fue de las pocas bandas que lograron sonar con fuerza en el True Metal Stage. Sin duda Havok ya es uno de los consentidos del público mexicano y así lo demostraron con las 10 fechas que tuvieron en Octubre en diferentes estados del país, culminando en este festival. En contra-esquina de Havok se encontraban los nacionales de Cemican quienes ataviados como guerreros mexicas dieron un gran show, con todo y sacrificios rituales, acompañados de su veloz Thrash/Speed Metal. A la par en el New Blood Stage, los capitalinos Denial, descargaban un furiosísimo Death Metal dando una de las mejores actuaciones en ese escenario. En la batería encontramos al viejo conocido Oscar Clorio, alguna vez miembro fundador de los legendarios Cenotaph.

Ya para el atardecer y amainando el sol despiadado, el escenario fue ideal para la actuación de los griegos Rotting Christ, quienes habían cancelado un compromiso en México varios meses atrás y se dudaba de su participación en este show. Sin embargo sí se aparecieron. Desafortunadamente el equipo de sonido falló muchísimo durante su set, incluso el bajista tuvo que dejar de tocar pues su amplificador había perecido. Igualmente el audio parecía tener alguna especie de falso contacto pues el sonido iba y venía, lo cual no dejó disfrutar como es debido a esta banda, quienes aún así tocaron sin rajarse. En cambio los legendarios Terrorizer gozaron de un buen audio. Había bastantes dudas sobre el desempeño de este grupo pues sólo venía el baterista Pete Sandoval como miembro original, sin embargo sus nuevos integrantes hicieron un excelente trabajo y sorprendieron a los escépticos que se prendieron y armaron un tremendo moshpit que levantó densas nubes de polvo al ritmo de las rolas de su álbum World Downfall. Unos minutos después los canadienses de Annihilator ya sonaban con gran fuerza sobre el Hell Stage. Esta era una de las bandas más esperadas, al mando de Jeff Waters sonaron grandes temas como “King of the Kill” y “Brain Dance” las cuales también armaron un nutrido moshpit en la zona preferente y general, también pudimos ver al mexicano radicado en Toronto, Oscar Rangel al bajo, quien anda con ellos desde este verano y debutó en festivales europeos ante más de 50 mil personas.

Otra de las grandes sorpresas del festival fue el debut en tierras chilangas de Spit On Your Grave, agrupación oriunda de Monterrey, Nuevo León quienes tuvieron que hacer frente al embate de Rob Zombie del otro lado del escenario. Sin embargo, este conjunto integrado por tres chicas y un vato, dieron una gran actuación ante quienes los presenciaron, desatando buenos comentarios ante el embate del Death Metal que manejan. En el mismo escenario también rifaron los capitalinos del Thrashsteel, una de las grandes bandas mexicanas de este renacimiento del Thrash Metal que se ha suscitado en los últimos años. Por su parte, alejados del bullicio, el escenario era tomado por Samael quienes llegaron con todo su poder a invocar al Gran Astado desde el True Metal Stage con su Black Metal lleno de melodías siniestras como en “Flagellation” e “Into the Pentagram”.

Desde luego Rob Zombie tenía acaparada a la mayor parte del público en su debut por tierras mexicanas. La expectativa por ver a este personaje era mucha y sobre todo las chicas gritaban emocionadas ante su presencia, abriendo el show con una bizarra versión del himno nacional para desatar “Dead City Radio and the New Gods of Supertown”, “Superbeast” y “Living Dead Girl” las cuales literalmente cimbraron la Curva 4 del Autódromo Hermanos Rodríguez. Un par de sus temas más recientes “Sick Bubble Gum” y “Never Gonna Stop (The Red, Red Kroovy)” registraron algunos movimientos en el audio que no los dejaron apreciar en forma y hasta algunas rechiflas sonaron. Sin embargo cuando aparecieron “More Human Than Human” y “Thunderkiss 65” , dos temas de su antigua banda, White Zombie, el sonido regresó a la normalidad. Aquí fue cuando Rob Zombie lució una mascara del luchador Blue Demon y donde el guitarrista John 5, alguna vez miembro de la banda de Marilyn Manson, dio muestras de virtuosismo con un impresionante solo el cual culminó dando los primeros riffs de “Am I Evil?”, cover de Diamond Head popularizado por Metallica, la cual tomó a todo el mundo por sorpresa, fue cantada a voz de cuello por el público y casi fue interpretada en su totalidad. Su breve pero sustanciosa actuación fue cerrada con su gran hit como solista, “Dragula” con la cual se despidió del público mexicano.

Otra de las cartas fuertes sin duda fue Korn quienes llegaron a México con Brian “Head” Welch de regreso en sus filas y procedieron a tocar un set que despertó la nostalgia de muchos que los conocieron en su adolescencia. Incluso se vio a algunas chicas soltar unas cuantas lágrimas de emoción. “Falling Away From Me”, “Got the Life”, “Freak On a Leash”, “Here to Stay” y “Blind” fueron algunos de los temas que hicieron saltar y agitarse a toda la concurrencia, viendo a Jonathan Davis con su clásico pedestal diseñado por el fallecido H.R. Giger, Munky y Head, abatiendo las guitarras de 7 cuerdas furiosamente al tiempo que hacían oscilar sus dreads, Fieldy al bajo paseándose por el escenario con su bajo blanco de cuerdas negras y viendo todo desde una enorme bocina escenográfica y don Ray Luzier haciendo un gran trabajo tras la batería.

En otro paraje Obituary ya desataba su excelente Death Metal, genero que ayudaron a masificar a principios de los 90 y que hoy se manifestaba en el Hell and Heaven. Obituary es una de esas bandas que jamás decepcionan en vivo, suenan igual o más brutal que en sus álbumes. Desgraciadamente en esta ocasión el audio no fue su aliado, comenzando porque no traían a su ingeniero y el “encargado” de la consola no atinaba a hacer sonar bien al grupo, el cual se veia reducido con un volumen pequeñito. Ante los reclamos el hombre no hacía más que encogerse de hombros y poner cara de “pues ya no se puede más, está a todo”, y obviamente nadie más fue en su auxilio. La molestia fue generalizada pero aun así una nutrida audiencia estuvo pendiente del grupo quienes sin duda tocaron muy bien como siempre, aunque no sonaron con todo el poder que debían (se escuchaba más fuerte Pressive en el Foro Norte Stage ubicado a un lado de éste). Una verdadera lástima. Por otro lado el Thrash continuaba a cargo de Intoxxxicated en el New Blood Stage que debutaron su nueva alineación ante un puñado de headbangers que no querían ver a Korn y quienes vitorearon la mayoría de las rolas que asestó esta popular banda chilanga.

El Nu Metal continuaba en el escenario principal a cargo de Limp Bizkit quienes regresaron a México después de décadas, sin un nuevo disco bajo el brazo, sin un sencillo en promoción, simplemente refugiados en sus viejos y populares hits que también deleitaron a muchos adolescentes avejentados quienes revivieron sus años mozos al ritmo de sus clásicos como “My Way”, “Rollin’ (Air Ride Vehicle)”, “Nookie”, “Counterfeit” y “My Generation”. Además se dieron tiempo de interpretar pequeños fragmentos de otras rolas como “Master of Puppets” de Metallica a mitad de “Hot Dog”, y un “popurrí” compuesto por “Welcome to the Jungle”, “Smells Like Teen Spirit” y “Killing in the Name” de Guns N’ Roses, Nirvana y Rage Against the Machine respectivamente. Dentro de todo lo detestable que es su frontman Fred Durst, la ecuación se balanceaba con la presencia del guitarrista Wes Borland quien apareció enmascarado y pintado completamente de negro.

Al mismo tiempo los legendarios patos de Next, con casi 30 años de trayectoria, estaban thrasheando en el New Blood Stage con su buenas rolas ya conocidas por su audiencia. Del otro lado el escenario estaba listo para Venom, comandados por Cronos al bajo y las blasfemias, quienes abrían con “Black Metal” y “Hammerhead”. El grupo estuvo a punto de correr la misma suerte que Obituary pero su ingeniero se las arregló para hacer que al menos la guitarra sonara fuerte y un poco más atrás la batería del larguilucho Danny Needham que aporreaba diestramente sus platillos altísimos. El grupo dejó complacido a la audiencia que retacó el True Metal Stage para escucharles temas como “Witching Hour”, “Bloodlust”, “Antechrist” y “Welcome to Hell”. Unleash the Archers, provenientes de Canadá, se encargaron de cerrar las actividades del New Blood Stage con su excelente Power Metal y la presencia de la guapa y gran cantante Brittney Hayes, quien dejó cautivados a muchos metaleros.

Algunos corrieron en desbandada mientras tocaba Venom pues a lo lejos se alcanzaba a ver la pirotecnia que anunciaba que el gran circo del Rock había comenzado: KISS estaba ya sobre el escenario para el gran cierre de este festival. El grupo iniciaba sorprendentemente con “Creatures of the Night”, que desde hacía muchos años no la tocaban en vivo seguida de “Psycho Circus” entre fuego, explosiones, y luces de colores. No se puede pasar por alto que Paul Stanley de 62 años, uno de los mejores cantantes de la escena del Hard Rock, hizo su mejor esfuerzo por cantar muchas de las canciones del repertorio de esta noche pero ya era notorio que los años han hecho merma en la calidad de su voz. Incluso al simple hecho de hablar para dirigirse al público se le escuchaba casi afónico, pero como siempre, sacó el show adelante y no decepcionó a los fans. La pesada “War Machine” llegaba en voz de Gene Simmons para proseguir con “Plaster Caster” que también haría su debut en México, al igual que “Tears Are Falling” desde el álbum Asylum. También sonaron “Let Me Go Rock N Roll”, “Lick It Up” (con su fragmento de “Won’t Get Fooled Again” de The Who), “Calling Dr. Love” y hasta “Hell or Hallelujah” de su más reciente álbum, Monster. Por supuesto llegó el acostumbrado momento en que Gene Simmons escupe sangre y vuela por los aires hasta la parte más alta del escenario desde donde interpretó “I Love It Loud” y bajar para seguirla con “Detroit Rock City” y “Love Gun” en la cual ahora Paul Stanley volaba sobre la audiencia hacia un escenario más pequeño desde donde le cantó a todo el público extasiado que lo veía de cerca (malamente la gente de la zona general se tuvo que conformar con verlo en pantalla). Eric Singer, disfrazado de Peter Criss, tuvo su momento al cantar “Black Diamond” y subir en la plataforma debajo de la batería. Para el encore Paul Stanley fue sorprendido por la audiencia quienes a coro pedían/exigían que tocaran su viejo éxito “Charisma”. El cantante dijo “‘Charisma’? Si la quieren escuchar cántenla ustedes, venga”, y bueno, nadie cantó. Así que rápidamente cerraron su show con “Shout It Out Loud”, “I Was Made For Lovin’ You” y obviamente “Rock and Roll All Nite” con lluvia de papeles metálicos y pirotecnia. La tan anunciada atracción de su Spider Stage (una estructura mecánica en forma de araña) que sería la única y última vez que se presentara en México, nos quedó a deber su espectacular descenso como lo habían hecho las veces que se habían presentado en otros países, quizás porque el escenario era demasiado pequeño o porque no había las condiciones para realizarlo, los motivos sólo los conoce la banda y sus técnicos.

Cuando parecía que todo había terminado, aún estaban perdidos en el bosque las leyendas de la música gótica, Christian Death quienes tardaron muchísimo en salir al escenario pero interpretaron todo su set ante una audiencia ya muy reducida, que más que Rock and Roll y fiesta, buscaban la salida.

¿Cuál es el balance general? Sin duda el festival genera expectativas muy altas en las conferencias y gráficos, pero en la realidad dista mucho de lo que se presenta. Las incontables fallas en el audio fueron el talón de Aquiles en esta edición, así como la inverosímil cantidad de “fotógrafos” (se hablaba de ¡300!) en los fosos de prensa lo cual hacía casi imposible la labor de los reporteros gráficos quienes sí iban a trabajar y tenían que luchar entre fans, grupis, amigos de los promotores, músicos de bandas e “invitados especiales” que sólo estorbaban viendo a los grupos y tomándose selfies. En general se veía al público contento y finalmente el compromiso se cumplió. Si bien quizás las cosas no salieron perfectas, es algo positivo que el festival se haya llevado a buen término a pesar de la reducción del cartel y las trabas que hubo para su realización. Esperemos que para las próximas ediciones se ponga mucho más atención a los detalles que después de tantas ediciones no es posible que sigan sucediendo y que esto abra la puerta para la realización de eventos metaleros de gran escala.

Y como siempre la última palabra la tiene el público asistente. Esperamos su comentarios.

Texto: IvanNieblas

Fotos: Alfonso Serrano y Monsterrat Castro