“Layín” quiere robar otro “poquito” y por eso va por gubernatura de Nayarit

En la gustada sección: “Nunca creí que pudiera llegar a ser presidente”… Tal y como lo amenazó en repetidas ocasiones, el tristemente célebre alcalde de San Blas, Hilario Ramírez Villanueva (más conocido como “Layín”) se lanzará por la gubernatura del Estado de Nayarit.

Y no, no es día de los inocentes. Inocentes los que han votado y votarán por él: nomás recuerden que este espécimen de la fauna política se catapultó a la “fama” a raíz de su cinismo para aceptar que, durante su pasada administración, sí robó… “pero poquito”, porque ya encontró las arcas muy pobres.

¿Pasada administración?

Sí, así es. Para vergüenza local, los habitantes de San Blas se aventaron la puntada de elegir al hombre que hace de su cumpleaños motivo de una celebración con tintes de fiesta patronal, no en una… sino en dos ocasiones.

Pero bueno, regresando a lo que nos ocupa en esta ocasión, resulta que el buen “Layín” ya acudió al Instituto Estatal Electoral (IEE) para registrarse como candidato independiente a la gubernatura de Nayarit. Fino como siempre ha sido, al IEE llegó acompañado con música de banda y una buena comitiva que le echó porras. Luego de entregar su respectiva “carta de intención”, Ramírez Villanueva hizo gala de su elocuencia y dirigió las siguientes palabras: “Hoy venimos a presentar una carta de intención porque así lo marca la regla”.

Ehhhh, bueno, lo anterior lo hizo pese a que no se ha tomado la molestia de pedir licencia para separarse de su actual cargo como alcalde de San Blas. Pero no hay bronca, él ya advirtió que se retirará a tiempo para darle de lleno a su campaña con miras a los comicios que se realizarán el próximo 4 de junio. Cuando se elija al gobernador estatal, se renovarán 20 presidencias municipales y 30 escaños en el Congreso nayarita.

La pregunta del millón: ¿quién le financiará la campaña? Bueno, el ahora alcalde señala que serán sus “amigos”  quienes le ayuden en el tema económico. No necesitará mucho: su tope será de 100 mil pesos. Y ya. ¿Pues por qué no?

¿Pues por qué no?