Y en la gustada sección “Justificaciones BRGS”… Luego de que la llamada “Ley Bonilla” fue aprobada en secreto y a puerta cerrada, sus críticos advirtieron que nomás estaban esperando a que fuera promulgada para caerle con los recursos legales para revocarla. Pero ahora resulta que esa promulgación nomás no llega. ¿Por?

En inicio, le tocaba a la Legislatura que la aprobó, sin embargo, nomás hicieron su gracia y se fueron… dejando la mentada ley no sólo a la deriva, sino “extraviada”. “Estamos estancados, porque el Congreso no toma la decisión de enviarme la reforma para que inmediatamente yo, como lo he declarado y lo sigo haciendo, publicarla. Y a partir de ahí, quienes pudieran, ya presentar su controversia de inconstitucionalidad”, comentó Kiko Vega en entrevista para W Radio.

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¿Estancada?, ¿dónde?… pos si ya se aprobó, ¿no? Pos sí, pero es aquí donde Kiko Vega se volvió un digno representante de los gobernantes del país. Haciéndose güey, en lugar de explicar por qué –según él– el Congreso (dominado ahora por Morena) no le ha pasado la ley para promulgarla, recurrió a una justificación sólo creíble por los seguidores de Jaime Maussan: la ley está “extraviada (…) no la encontramos”.

Quizás al notar la incredulidad de sus entrevistadores (la Dra. Gabriela Warketin y Javier Risco), Kiko Vega se puso más serio, insinuando que los de Morena no le han pasado la ley para su promulgación, para hacer tiempo y garantizar que sea inútil cualquier recurso legal que se interponga para evitar que Jaime Bonilla gobierne por cinco años.

“Pudiera ser que aún no han podido asegurar que la Suprema Corte de Justicia del Estado les dé la razón… ésa es la otra” (cof, y la más creíble justificación, cof), agregó el mandatario de Baja California quien se ha pronunciado contra dicha ley… ¿Y por qué no la veta? No puede… bueno, sí, pero sólo simbólicamente, ya que de hacerlo, regresaría al Legislativo y ésta podría decretarla por mayoría.

Pero nomás que la encuentren… Recordemos que la pasada legislatura de Baja California (de mayoría panista, por cierto), se aventó la puntada de regalarse a Bonilla tres añotes más de mandato. El electorado lo eligió para gobernar dos, pero ahora serán cinco.