Una tortuga con un popote atorado en su nariz, un cocodrilo asfixiado por quedar atrapado en una llanta, una ballena con kilos y kilos de plástico en el estómago, etc. Cada vez más el medio ambiente está pagando por las consecuencias de la creciente contaminación.

 

Desafortunadamente esta es otra de esas noticias… Recientemente en una reserva ubicada en la zona portuaria del Mar de Plata, en Argentina, los habitantes de la zona observaron a un lobo marino que tenía atorada una llanta en el cuello.

Inmediatamente dieron aviso a la Fundación Fauna Argentina, una organización que se dedica a la protección de la fauna y el ambiente.

Desde entonces (6 de julio pasado), el equipo de la fundación identificó al espécimen señalado y comenzó a luchar por encontrar la mejor forma de acercarse, liberarlo del neumático, revisarlo y regresarlo a su hábitat sin lastimarlo.

Sin embargo esta tarea no ha sido nada sencilla debido a que el objetivo principal es no hacerle daño a este lobo marino.

Durante todos estos días el técnico que intenta ayudarlo ha estado ganándose la confianza del animal, por lo que es un trabajo que requiere paciencia, tanto por parte del lobo como del operario.

Por medio de sus redes sociales, la Fundación aclaró que la vida del ejemplar no está en peligro y que la anestesia solo se va a utilizar como último recurso ya que al sedarlo se corre el riesgo de que el lobo regrese al agua y su peso provoque que se ahogue.

Hasta el día de hoy siguen las tareas de rescate.

¿Cuántas noticias más como estas necesitaremos para que emprendamos un verdadero cambio de vida?