En algún momento de nuestras vidas, la mayoría de nosotros fuimos, somos o seremos Godínez, y por lo tanto, debemos saber sobrevivir en una oficina.

Hay muchos mitos al respecto del comportamiento que los trabajadores deben tener en estos espacios laborales. Por ejemplo, existe la idea de que ser el primero en llegar a la oficina y el último en irse, es bien visto por el jefe, aunque claro, hay quienes sostienen que es todo lo contrario.

Y qué tal cuando hay una junta ¿debemos participar constantemente o mejor guardar silencio para que crean que estamos concentrados?

Para aclararnos el panorama con respecto a cómo debemos dirigirnos en una oficina, el portal BBC consultó a dos de los contactos más influyentes en LinkedIn para que con su sabiduría Godín nos den un poco de luz sobre el tema.

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Ilya Pozin
Fundador de Pluto.TV, Open Me y Ciplex

Pozin nos deja 4 consejos de orientación profesional que nunca se deben seguir, a pesar de que los hayamos escuchado una y otra vez. En sus palabras:

“Es muy probable que todavía escuchemos los mismos gastados consejos en lo que se refiere a nuestra profesión.

Oprah (Winfrey) probablemente no siguió esta clase de consejos cuando saltó a la fama como presentadora de televisión y creadora de tendencias. Está claro que Mark Zuckerberg no siguió los esquemas trazados en las columnas de consejos de orientación profesional cuando fundó Facebook, vestido con su tradicional sudadera con capucha”.

¿Pues cuáles son estos malos consejos? Te los compartimos:

1. No cambies tanto de chamba

Cambiar de trabajo continuamente hace que en las empresas nos perciban como inestables y sientan que podemos dejar la chamba botada, o al menos eso dicen popularmente. La verdad, según Pozin, es que:

“La sabiduría popular dice que los empleadores no quieren contratar personas que cambian de compañía frecuentemente por temor a que, si han cambiado una vez, existe la probabilidad de que lo hagan otra vez. Sin embargo, a decir verdad, cambiar de trabajo es nuestro futuro.

Y, lo que es más importante, los cambios de trabajo anteriores parecen servir para predecir la productividad o el comportamiento en el futuro. Un estudio de Evolv encontró que la permanencia previa en organizaciones pasadas tenía poca correlación con el tiempo que un empleado permanecía en un puesto actual”.

Así que desechemos ese mito, y no tengamos miedo al momento de pedir chamba si ya hemos laborado en muchos sitios.

2. Siempre participa en las reuniones o juntas

Dicen que lo mejor es mostrarnos participativos durante una reunión de negocios. ¿Será? Ilya nos dice qué onda:

“Usted quiere que sus compañeros de trabajo y su jefe sepan lo duro que ha estado trabajando, y la reunión mensual de la oficina (piensa usted) podría ser la oportunidad perfecta. Es posible que no tenga nada que decir, pero cree que necesita expresarse de todos modos. Es importante que lo escuchen, ¿cierto?.

Pero si habla, pero no aporta nada útil, entonces lo que logra es exaperar a sus compañeros de trabajo”.

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3. Lo importante en un trabajo es cuánto ganas

Mientras nos llevemos un buen varo por hacer alguna chamba, lo demás no importa. De hecho, muchos se mueven bajo esta premisa; nuevamente esta estrella de LinkedIn nos da su opinión:

“Seamos sinceros: a todos nos gustaría despertar un día y descubrir que somos millonarios. Pero a menos se gane la lotería, eso es bastante improbable.

Muchas veces pensamos que lo mejor es elegir el área laboral en la que podamos ganar más dinero. Pero si la única pasión que siente por su trabajo o profesión es la cantidad de ceros en su pago mensual, quizás deba reconsiderar las cosas.

Encontrar su pasión puede permitirle disfrutar realmente sus horas de trabajo, lo cual es una parte muy importante de su día”.

Tsss… ¿y si ni ganamos mucho ni nos apasiona lo que hacemos, mejor nos matamos?

4. Sé el primero en llegar y el último en irte

Y resulta que esto tampoco funciona:

“Siempre ha existido el concepto equivocado de que ser el primero en llegar todas las mañanas y el último en salir todas las noches es la mejor manera de avanzar profesionalmente. Desde luego el trabajo arduo da sus frutos, pero existe una gran diferencia entre trabajar duro y ser un adicto al trabajo.

Un estudio longitudinal de la Universidad de Padua en Italia realizó un seguimiento de algunos trabajadores durante 15 años y descubrió algunas ideas impactantes sobre el empleado obsesivo: el comportamiento del adicto al trabajo estaba relacionado con un peor estado de salud, un aumento del ausentismo y, lo peor de todo, una disminución de rendimiento laboral”.

Escribió Pozin.

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Adam Grant
Profesor de la Escuela de Negocios Wharton de la Universidad de Pensilvania

Este profesionista escribió un artículo titulado “Tres palabras que nunca deben decir sobre usted mismo”, inspirado en los comentarios que recibió de varios lectores de uno de los libros que escribió, y que trata sobre la reciprocidad de las personas al dar y recibir.

“En todas las culturas y en todos los sectores, la investigación identifica a aquellos que dan, a aquellos que toman de los demás y a aquellos que dan en función de lo que reciben”.

Aquellos que dan son generosos: ayudan a los demás sin ningún tipo de compromiso. Aquellos que toman de los demás son egoístas: tratan de obtener tanto como sea posible de los demás. Aquellos que dan en función de lo que reciben son justos: ‘haré algo por ti, si tú haces algo por mí’.

Algunas veces la gente me preguntaba sobre mi estilo y yo estaba contestaba rápidamente: ‘Me gusta dar’. Era natural, porque ayudar a los demás es mi principio rector en la vida”, relata. “(Pero) era la respuesta equivocada”.

Osea, ¿entonces es malo dar? Transportando esto a la vida oficiníl, el mensaje sería: es mejor dejar que cada quién se rasque con sus propias uñas, en lugar de ayudar a quién podamos”.

Como mencionamos anteriormente, los comentarios que recibió Grant sobre su libro fueron un tanto desconcertantes, pues en ellos los lectores se identificaron como personas que daban, antes que como personas que recibían.

“Había una cuestión más profunda de humildad. Al auto denominarme como una persona que da, repruebo el examen de humildad. Ahora, cuando las personas me preguntan sobre mi estilo, les digo que tengo los valores de una persona que da y que aspiro a ser una de ellas.

Sin embargo, no me corresponde juzgar si tengo éxito en la vida mediante esos valores. Depende de la perspectiva con que se mire. La generosidad se gana, no se reivindica. Deje que los demás lo describan como una persona que da, ya que esa es la forma más elevada de elogio”.

¡Zas!, creo que he vivido engañado todo este tiempo, con razón nunca obtengo ascensos y le caigo gordo al resto de mis compañeros.

Pues apliquémoslas, igual y funcionan.

*** Vía BBC

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Fundé Sopitas como hobby y terminó siendo el trabajo de mis sueños. Emprendedor, amante de la música, los deportes, la comida y tecnología. También comparto rolas, noticias y chisma en programas...

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