Antes de que Estados Unidos fuera considerada una nación moderna, los primeros europeos que llegaron a las tierras de lo que se conoce hoy como Virginia construyeron una infame colonia a la que llamaron Jamestown. Un estudio reciente, acaba de esclarecer que sus primeros inquilinos fueron obligados a hacer lo impensable para sobrevivir.

Durante los primeros años de vida de Jamestown, los pobladores ingleses que ahí vivían tenían problemas para sacarle provecho a las tierras y prosperar en un ambiente hostil lleno de amenazas internas (los indios Powhatan) y externas (navíos españoles); sin embargo, su prueba más dura aún estaba por llegar.

Fue durante el invierno de 1609 cuando los habitantes de Jamestown sufrieron una de las peores hambrunas jamás vividas. La falta de granos, carne, hierbas y frutos obligó a los primeros colonos a hacer lo impensable. Durante los primeros días de dicho periodo, las personas comenzaron a comerse a los gatos, perros y a cuanto animal se encontraran; posteriormente, el cuero de sus cinturones y botas acabó en sus estómagos como un pálido recuerdo de lo que los llevó a conquistar tierras extrañas, la prosperidad y la abundancia. Pero ¿qué pasó una vez que todo lo comestible se había acabado y el frío arreciaba más?

De acuerdo al estudio realizado por el departamento de antropología forense del Instituto Smithsoniano, un pedazo de cráneo de una niña inglesa de catorce años encontrado en el sitio de excavación cerca del sitio donde estaba Jamestown, muestra señales de que los habitantes de este emplazamiento participaron en actos de canibalismo durante la Gran Hambruna.

De acuerdo a Douglas Owsley, antropólogo encargado del descubrimiento, el cráneo de la niña muestra marcas dentales y daños provocados por cuatro certeros golpes en la parte trasera de su cráneo. Se cree que los impactos le abrieron la cabeza de manera parcial, por lo que, de acuerdo a un análisis de la pieza ósea encontrada, los habitantes de Jamestown procedieron a extraerle el cerebro con un objeto punzocortante a través de su sien izquierda.

El hallazgo echa luz sobre las duras circunstancias que obligaron a los habitantes del primer establecimiento permanente inglés sobre tierras americanas a sobrevivir en un lugar donde se desconocían los métodos de agricultura de los nativos del lugar y se sobrevivía a los ataques de los españoles y las tribus hostiles.

Aún se desconoce si la niña a quien perteneció el cráneo en cuestión fue asesinada o murió por causas naturales. Tampoco se sabe si el ataque canibal fue perpetrado por una sola persona o si varias participaron en el acto. No obstante, el hallazgo nos deja ver algo: no importa que tan difíciles sean las circunstancias de vida, el humano siempre hará lo que sea para sobrevivir y prosperar. Evidencia de ello es en lo que se convirtió ésta y otras colonias similares.

Jamestown es la instalación inglesa más antigua de América. La colonia fue fundada en 1697 por unas 107 personas que arribaron en Virginia (territorio Powhatan) en tres barcos, el Susan Constant, Discovery y el Godspeed. De ese poco más de cien colonos, sólo 38 sobrevivieron, y con ellos, la colonia llegó a prosperar hasta establecer un punto de inicio para que el Imperio Inglés comenzara una campaña de colonizaciones y conquistas que culminó con la Declaración de Independencia de los Estados Unidos en 1776.

***Vía Smithsonianmag.

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