Pues mucha orden de aprehensión y boletín de la Interpol para rastrear a Mario Marín… y tanto para que, supuestamente, se anda paseando en Puebla. Al menos así lo denuncian habitantes de su tierra natal, así como diversos medios.

De acuerdo con el portal Página Negra, el llamado Gober Precioso fue visto pasándosela chévere en Atlixco, a donde acudió como invitado de una fiesta ofrecida por el empresario Rafael Forcelledo Caram. Según indica el portal, con todo y su estatus de prófugo de la justicia, el exgobernador de Puebla fue agasajado con carnita asada y música de banda…tssssss, ¡pura vida, papá!

Interpol gira ficha roja en contra del 'gober precioso', Mario Marín

Foto: Cuartoscuro.

Personas que estuvieron en la pachanga, aseguran que Marín no fue molestado para nada. La fiesta habría sido realizada en el rancho “El Pastor”, ubicado en la comunidad de Solares de Tenextepec, en Atlixco, esto el pasado 28 de julio.

Y bueno… al parecer, luego de ser el alma de la fiesta, Mario Marín decidió crudear sabroso en su tierra natal. Según reporta La Jornada, vecinos de Santa María Natividad Cuatempan, en el municipio que vio nacer al Gober Precioso (Coyotepec), han visto al susodicho en la zona de la Sierra Mixteca. Ahí, de acuerdo con pitazos, estaría escondido el exmandatario priista.

 

Recordemos que Mario Marín tiene desde hace cuatro meses una orden de aprehensión en su contra. Los delitos que se le podrían imputar son tortura, la cual habría ejecutado en perjuicio de Lydia Cacho… y, precisamente, fue la periodista quien reprochó a las autoridades federales estarse haciendo bien güeyes con la detención del exgobernador de Puebla.

No es para menos el malestar de Cacho, además de recibir amenazas en su contra, debido a su trabajo periodístico y lo revelado en su libro Los Demonios del Edén, recientemente fue víctima de asalto en su domicilio. Podría parecer que eso a cualquiera le puede pasar, tomando en consideración la inseguridad que se vive en el país, pero lo de Cacho iba con una clara intención intimidatoria. No sólo fue robado material periodístico y equipo de trabajo, sino que dos de sus perritas fueron cruelmente asesinadas. “La verdad nadie se la roba”, fue la respuesta de la periodista ante la agresión.