Aunque en la mayoría de los casos se lucha por una reconstrucción —o rehabilitación— de casas tras el sismo del 19 de septiembre de 2017; en esta historia los protagonistas esperan el permiso de las autoridades de CDMX para demoler un inmueble que albergaba oficinas en Medellín 104, en la alcaldía Cuauhtémoc.

A tres años del sismo de 7.1 grados, la familia de Antonio Cao del Campo —especialmente su mamá y su tía, quienes son las dueñas del edificio en cuestión— siguen buscando la manera para que el gobierno de Ciudad de México apruebe de una vez por todas la demolición de un edificio.

Un edificio que representa un serio peligro para los vecinos de la colonia Roma, pues está en un alto riesgo de colapso.

Medellín 104

“El día 19 de septiembre, incluso yo tenía ahí mi oficina, empezó el terremoto. Teníamos un 60% de ocupación en el edificio. Se empezaron a caer pedazos de fachada, tanto los vidrios de las ventanas y a la hora de salir, no hubo ningún lesionado, ni mucho menos, pero ya saliendo y estando en la calle se vio que una de las columnas que daba hacia la calle de Medellín estaba fracturada completamente”, dice Antonio a manera de introducción de esta historia que se supone tuvo que ser resuelta en los primeros meses posteriores al 19S.

Sin embargo, por cuestiones de papeleo, la familia de Antonio Cao del Campo sigue buscando cómo darle salida a la amenaza que representa este edificio en la calle de Medellín, ya que la fachada e incluso la estructura está a nada del colapso.

Y lo más alarmante: decenas de familias más están en riesgo.

Foto: Cortesía.

“Atrás del edificio hay otro con 20 o 30 familias, a los costados hay uno de ocho y otro edificio de treinta y tantas familias, hacia el frente lo mismo”.

Oficios y un edificio desahuciado

“Nosotros desde el siguiente día que fue el sismo nos empezamos a mover, tanto uno como propietario, como autoridades todo mundo estábamos en la psicosis. Pero pues de repente decían una cosa, que fueras al Colegio de Arquitectos y no, ahí no. Todo era un ir y venir en esos meses después de septiembre, que nadie sabía no qué onda“.

Vía telefónica, Antonio nos explica que tras el sismo, el inmueble fue desalojado y lo siguiente que él hizo —como representante de su mamá— fue acudir con las autoridades de la entonces delegación Cuauhtémoc para evaluar su estado.

Pero no hubo una respuesta que ayudara a la familia, que incluso contrató a un DRO (Director Responsable de Obra) para que hiciera un dictamen. Luego, casi tres meses después del sismo, la delegación les llamó para avisarles que ya estaba el dictamen del DRO —aparte del que ellos habían pagado.

Además, a Antonio le recomendaron que fuera al Instituto de Seguridad de las Construcciones del DF. Ahí sí encontró una atención rápida —tanto, que a los cuatro días se presentó un estructurista al inmueble.

Foto: Cortesía.

¿Cuál fue el veredicto del estructurista? El edificio de Medellín 104 —esquina con Álvaro Obregón— necesitaba ser demolido de manera urgente.

Y para que esto fuera un hecho, empezó la ronda de oficios o de burocracia fallida. ¿Por qué? En marzo de 2018, Antonio y su familia iniciaron con los trámites de demolición.

Antonio debía presentar una carta explicando la situación de riesgo ante el Instituto. “Se hizo el oficio y luego nos hablan pidiéndonos otro oficio autorizando —nosotros mismos— la demolición del mismo. Lo hicimos. Lo llevamos. Nos lo sellaron. Nos dicen: ‘¿Sabes qué? Ya, ya lo vamos a demoler”.

“Sin embargo, me piden otra sesión fotográfica, nos volvimos a introducir al edificio, se les entregaron más fotos. Pasan los meses, ya no hay comunicación, relata Antonio para después rematar con un hecho desafortunado —pero lamentablemente muy mexicano.

El oficio para autorizar la demolición, por parte del Instituto, estaba desaparecido.

En aquel momento, Antonio Cao del Campo y su familia dependían ya de las autoridades de Cuauhtémoc para hallar una salida.

Pero la única respuesta que encontraron fue que todo el proceso ahora se llevaría a cabo con la Comisión de Reconstrucción —después de echarse un viaje con el Instituto de Seguridad de las Construcciones, las autoridades de Cuauhtémoc y hasta Seduvi (Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda de la Ciudad de México).

Foto: Cortesía.

“Me dicen: ‘¿Sabes qué? Nosotros tenemos gente donde está en comisionado para la reconstrucción para que vea todos los casos de la gente que está en peligro”.

Pero con la Comisión fue otra ronda de papeleos, sin que se resolviera la situación.

“No estamos exigiendo que nos reconstruyan”

Este 2020 —sin encontrar una solución con el Instituto de Seguridad de las Construcciones, la alcaldía Cuauhtémoc o la propia Comisión para la Reconstrucción—, la familia de Antonio se sumó a la voz de Damnificados Unidos.

“Ya con Damnificados estamos logrando que nos oigan, que nos escuchen y ver la manera de demolerlo”, explica el señor Cao del Campo a Sopitas.com con el único fin de pedirle a las autoridades de CDMX que atiendan el caso por cuestiones de protección civil, sin grilla y con el afán de garantizar la seguridad de los vecinos de Medellín y la de su familia.

“Estuvimos solicitando en la alcaldía que fueran por lo menos a tapear, por la peligrosidad que hay porque el edificio, la fachada está a nada del colapso, del derrumbe incluyendo la estructura”.

En su objetivo, la familia —que ha estado en contacto con los vecinos de Medellín— sigue a esperando una respuesta para poder demoler el edificio que fue adquirido a finales de la década de los 60.

“Yo la verdad… nosotros no estamos exigiendo que nos reconstruyan, lo que sí exigimos es la demolición por la situación latente de peligro en que se encuentran muchas familias aledañas al edificio”, concluye Antonio esperando que lo que queda de este 2020 y el 2021 sea distinto.

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Hola, soy Lucy Sanabria. Desde 2018 redacto y reporteo para Sopitas.com, con especial entusiasmo en temas de derechos humanos y LGBT+. En 2021 fui parte de la generación de la beca de Periodismo Incluyente...

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