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En los últimos 50 años los desastres naturales han aumentado un 500%

En 2018, al menos 108 millones de personas en todo el mundo necesitaron ayuda del sistema humanitario internacional debido a tormentas, crecidas, sequías e incendios forestales. Sin embargo el cambio climático y la tendencia de calentamiento global pintan un futuro no muy prometedor.

De acuerdo con un informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), en 2030 esa cifra podría aumentar en casi un 50% y el costo asociado a esto sería de aproximadamente 20 mil millones de dólares por año.

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El informe “2020 State of Climate Services” revela que en los últimos 50 años, los peligros relacionados con el tiempo, el clima y el agua fueron reconocidos como la causa de más de 11 mil desastres que provocaron al menos 2 millones de víctimas mortales, así como pérdidas económicas valoradas en 3.6 billones de dólares.

No pinta nada bien el futuro con los desastres

Las cosas no pintan bien. Resulta que aunque las muertes notificadas a raíz de cada desastre natural se han reducido hasta en un tercio en estos últimos 50 años, la cantidad de desastres se ha quintuplicado y las pérdidas económicas aumentaron hasta 7 veces.

Este 13 de octubre, Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres, el informe hace hincapié en la necesidad de que cada gobierno del mundo avance hacia la instauración de servicios de predicción que tengan en cuenta los impactos.

“Los sistemas de alerta temprana son condición indispensable para la reducción efectiva de los riesgos de desastre y la adaptación al cambio climático. Estar preparados y ser capaces de reaccionar en el momento oportuno y en el lugar adecuado puede salvar muchas vidas y proteger los medios de subsistencia de las comunidades de todo el mundo”,  explicó Petteri Taalas, secretario General de la Organización Meteorológica Mundial.

El funcionario explicó que si la pandemia de COVID-19 ha generado una profunda crisis sanitaria y económica internacional, el cambio climático continúa en aumento y seguirá representando una amenaza constante y creciente para la vida humana, los ecosistemas, las economías y las sociedades durante los siglos que vienen.