Entre jalones y empujones, apresurados y casi casi sobre la marcha, la Constitución de la Ciudad de México fue redactada —apenas dentro del plazo establecido— y promulgada el pasado 5 de febrero, en plena conmemoración del centenario de la Constitución de 1917. La Carta Magna de la CDMX contiene propuestas el derecho a una muerte digna, el uso médico de la marihuana, la aprobación del matrimonio civil igualitario, el derecho al aborto, la revocación del mandato y el trato digno a los animales. Aunque de acuerdo con algunos constituyentes, ante la premura del tiempo, el documento final quedó algo descafeinado. La Constitución capitalina entrará en vigor a partir del 17 de septiembre de 2018. Los meses han pasado y todavía no se define uno de los puntos primordiales de todo este numerito: ¿cómo se nos llamara oficialmente a los otrora defeños?

La polémica se remonta a hace un par de años. ¿Recuerdan todo el alboroto que se realizó alrededor del término mexiqueño? De acuerdo con la Real Academia Española, el adjetivo hace referencia a las personas originarias de la República Mexicana. El término no cuajó y las propuestas comenzaron a surgir. En el ejercicio hubo de todo. Quienes propusieron que se nos conociera con el popular —y antes despectivo— mote de chilangos, citadinos o simplemente capitalinos. Después vinieron propuestas más creativas y hubo un desfile de gentilicios cotorrones: chilangocentristas, citamexinos, cimerians y hasta AMLOsajones. El cantautor tamaulipeco Jaime López, autor de la Chilanga Banda, Primera Calle de la Soledad y otros himnos chilangos, propuso que nos dirijamos a los habitantes de la capital como cedemecos. ¿Pero pues quién de ustedes tiene sed?

La polémica se revivió ayer, 5 de julio, cuando Porfirio Muñoz Ledo, uno de los principales promotores de la Constitución de la CDMX, fue cuestionado por jóvenes sobre cuál será el nuevo gentilicio de los que habitamos este valle de lágrimas. El fundador del PRD y quien ha fungido como comisionado para la Reforma Política del Gobierno de la Ciudad de México desde 2012, por descarte, señaló que ya no somos defeños porque el Distrito Federal ya no existe. Que no deberíamos de ser chilangos, porque es un apodo que nos pusieron desde afuera y porque la palabra tiene ciertos tintes peyorativos. “¿Recuerdan aquello de ‘haz patria, mata un chilango‘?”, dijo Muñoz Ledo y Lazo de la Vega. “Identificaban al chilango como una figura del centralismo ya no, somos una entidad de la República”, prosiguió el perredista.

¿Cuál será el gentilicio para los habitantes de la CDMX?

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Porfirio Muñoz Ledo propuso, en cambio, que como nuestra nueva Constitución comienza con palabras en náhuatl, y es la única en el país que hace esto, deberíamos rendirle homenaje a nuestros ancestros: “a la tribu que llegó a esta Ciudad para erigir una gran civilización“. ¿Qué les parece esta propuesta? ¿Están de acuerdo con que de ahora en adelante se nos conozca como mexicas? El coordinador del proyecto de Reforma Política de la capital pidió a los asistentes al evento Soy Joven #MiConstituciónCDMX considerar su propuesta, ya que sería una forma de recuperar la identidad que se nos fue con la evaporación del DF y sería una manera de sentirnos orgullosos de nuestras raíces. Más tarde, Muñoz Ledo compartió una encuesta en Twitter para que pudiéramos votar por el gentilicio de nuestra predilección.

¿Cómo deberíamos de ser conocidos los habitantes de la Ciudad de México? ¿Cuál gentilicio les acomoda mejor?