Mientras Donald Trump envía amenazas sobre cerrar la frontera de Estados Unidos con México, en el sur de nuestro país el Instituto Nacional de Migración (INM) intenta dar paso a las solicitudes para que los migrantes regularicen su situación en tierras mexicanas. Pero este proceso no ha sido fácil y como ejemplo está lo que sucedió en la Estación Migratoria Siglo XXI, en Tapachula, donde decenas de migrantes de origen africano, algunos haitianos y centroamericanos protestaron para pedir que se agilicen sus trámites.

De acuerdo con reportes oficiales, los migrantes llegaron a las instalaciones de la Estación del INM. Sin embargo, después de que una migrante —quien estaba dentro de la estación e iba a ser liberada— intentó hablar con un familiar que estaba fuera, los agentes de seguridad reaccionaron y la interceptaron. Este hecho provocó que las personas alrededor comenzaran a protestar, confrontaran verbalmente al equipo de seguridad y rompieran los cristales de la caseta de vigilancia.

Según testimonios, los migrantes africanos provienen de El Congo, Angola o Camerún y llevan más de dos semanas acampando en las inmediaciones de la estación migratoria en espera de una respuesta por parte del gobierno Federal. ¿El objetivo? Que el INM les dé un documento para transitar de manera libre en México.

Ante los hechos, la Sedena (Secretaría de Defensa Nacional) le cayó al lugar para resguardar a la que se supone es la estación migratoria más moderna de América Latina. En este contexto, las autoridades han llamado a la población a informarse mediante medios oficiales y no caer en el discurso de “odio” en redes sociales.

**Con información de Proceso y La Jornada.