Ahhhhh, miren: un caso como el del hijo de Manuel Bartlett, quien diiiiicen se manchó con el precio que le puso a unos ventiladores que el sector Salud necesita para atender a pacientes de COVID-19. Sólo que allá, en Bolivia, ya hubo repercusiones.

Baia, baia: Asignan contrato de ventiladores al hijo de Bartlett; los vende más caros

¿Y acá? Puessss la nada barco de la titular de la Secretaría de la Función Pública (SFP), Irma Eréndira Sandoval, aseguró que se investigará el caso hasta las últimas consecuencias y que no habrá impunidad. En fin, lo mismo que dijo cuando a Bartlett se le investigó por aquellas propiedades que le encontraron y que el titular de la CFE hizo omisas en su declaración patrimonial. Investigación que libró sin broncas, por cierto.

Pero bueno, el caso es que en Bolivia ya fue detenido el ministro de Salud, apenas un día después de que la presidenta Jeanine Áñez ordenara investigarlo. Y cómo no… si, según indica Infobae, la compra de los ventiladores a sobreprecio es quizás el caso de corrupción más grande que enfrenta el gobierno de la sucesora de Evo Morales… y como busca la presidencia definitiva, pues ni modo que deje el caso impune.

Foto: @JeanineAnez

“Gracias a denuncias en redes y medios iniciamos investigación sobre posible corrupción en compra de los respiradores españoles, informó la presidenta Áñez en redes sociales, cuando aún no era detenido el titular de Salud, Marcelo Navajas.

De acuerdo con El País, Navajas autorizó la compra de 170 ventiladores a la empresa española GPA, esto con apoyo de 5 millones de dólares del Banco del Interamericano de Desarrollo… el cual podría resultar embarrado. De hecho, dos funcionarios de éste fueron llamados a declarar ante las autoridades de Bolivia… y el banco ya anunció una investigación interna.

Foto: /@MinSaludBolivia

Apenas este fin de semana se destapó el escándalo en la compra de los ventiladores. La prensa local reveló que el gobierno interino de Jeanine Áñez había adquirido cada uno de los equipos en más de 27 mil 600 dólares… cuando el precio real oscila entre 7 y 10 mil dólares. Ya, muy caro, alcanza los 11 mil 941 dólares.

La información revelada por los medios de Bolivia fue tan contundente que, ya acorralada, Áñez admitió que el contrato investigado por sobreprecio era de casi 5 millones de dólares. De 4 millones 773 mil 600 dólares, para ser más exactos.

Medios españoles citan a fuentes de GPA, la cual asegura que vendió los ventiladores a precio regular… sólo que esa venta fue hecha a un exportador, por lo que el monto solicitado al gobierno de Áñez es responsabilidad del intermediario. “Somos expertos fabricantes, no exportadores”, señaló a El País la fuente de la empresa española.

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