Miss Bala: cuando no se puede ser bueno, se es hermoso

El poeta y dramaturgo irlandés Oscar Wilde una vez dijo: “es mejor ser hermoso que ser bueno; pero es mejor ser bueno que ser feo”, y hoy en Tijuana, ¿será que lo hermoso destruye a lo bueno?, esa es la historia de Laura Guerrero, quien en su vida tiene pocos gustos, pero entre sus más profundas metas se encuentra el sueño de ganar el concurso de belleza estatal.

El poeta y dramaturgo irlandés Oscar Wilde una vez dijo: “es mejor ser hermoso que ser bueno; pero es mejor ser bueno que ser feo”, y hoy en Tijuana, ¿será que lo hermoso destruye a lo bueno?, esa es la historia de Laura Guerrero, quien en su vida tiene pocos gustos, pero entre sus más profundas metas se encuentra el sueño de ganar el concurso de belleza estatal.

Gracias a una serie de circunstancias, Laura pierde su lugar en el concurso, sin embargo, su reciente relación con el cartel de La Estrella, no solo le abre las puertas a la falsedad de la belleza, sino a un mundo de corrupción donde nada tiene valor permanente.

La película es magistralmente dirigida por Gerardo Naranjo, también director de Voy a Explotar y es una constante exploración estética de la muerte y la degradación, que funciona gracias a la punzante dirección artística de Naranjo.

Sin duda, ese es el valor agregado de Miss Bala. Una película cuyo logro se basa, como el tema de la película misma, en la decoración a la corrupta, ambigua, y a veces incomprensible, realidad. Sin embargo, su principal logro es  también su mayor problema: te pone en los zapatos de Laura, pero nunca en sus ojos.

La película, que se embellece con el simbolismo, pierde su tono por momentos, queriendo ser más fuerte de lo que llega a ser, con personajes de tan poca voz crítica. La película, lo mismo que el Infierno de Luis Estrada, deja a un lado la simpatía, o incluso el repudio a los personajes en un nivel sentimental para dar enfoque al cine de rápidas, pero no tan penetrantes, acciones.

Miss Bala supone un gran paso en el cine mexicano. No sólo se trata de un filme  obscuro, sino que sus atributos tanto estéticos como narrativos presentarán un nuevo estándar a las películas que le sigan. Aunado a ello, la película pretende tocar muchos temas con ojo crítico, pero ese “ojo crítico” se limita a representar hechos ya conocidos por el público. La revelación tendría que venir de la boca de personajes menos vacíos, menos estereotípicos, que desarrollarán una visión particular de los hechos cotidianos para poder hacer sentir y no sólo entender, una situación muy cercana, pero incomprendida.

Como público de la guerra contra el narcotráfico, nuestra falta de crítica es tal, que hasta las interpretaciones artísticas son vagas.

La película se muestra en la Cineteca, y recientemente fue acreedor de varios Emmys; además de ser la película elegida por México para competir por el Oscar como Mejor Película Extranjera.



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