El mexicano Rubén García Villalpando, de 31 años, murió este viernes 20 de febrero, a manos de oficiales de policía de la ciudad de Grapevine, en Texas.

La muerte de García Villalpando, oriundo de Durango, es fruto de un “reiterado uso de la fuerza letal de modo desproporcionado”, dijo la Secretaría de Relaciones Públicas en un comunicado emitido el día de hoy.

Villalpando es el segundo mexicano muerto a manos de oficiales estadounidenses en menos de 15 días, tras la muerte de

Antonio Zambrano Montes, en Pasco, Washington.

El Consulado General de México en Dallas tuvo conocimiento de estos hechos hasta el día de ayer, a raíz de comunicación sostenida con la viuda de Villalpando.

La falta de aviso por parte del departamento de policía de Grapevine constituye una violación grave a la obligación de proveer de notificación consular en caso de deceso de un extranjero, como lo indica la Convención de Viena sobre Relaciones Consulares.

El canciller mexicano en Dallas, José Octavio Tripp Villanueva, ha enviado cartas al Fiscal de Distrito del Condado de Tarrant, al jefe de Policía de Grapevine y al de Euless, una ciudad vecina, exigiendo que se le entreguen los adelantos en las investigaciones del caso.

El funcionario también lamentó la “pérdida innecesaria de vidas” que desgastan y hacen perder “la confianza que debe existir hacia las autoridades en las comunidades en las que actúan”.

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