Después del censo nacional realizado hace un año por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, en donde se registraron mil 298 animales en los 80 circos del país, actualmente se registran solamente 300 ejemplares vivos.

La médica veterinaria Teresa Moreno, responsable técnica y enlace entre la Semarnat y los empresarios; señaló que los casi mil ejemplares

restantes fueron comprados por coleccionistas privados, vendidos a taxidermistas o lamentablemente terminaron en manos de traficantes de especies para luego ser convertidos en tapetes.

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De los ejemplares vivos, Moreno señala que se encuentran en santuarios, otros siguen en circos y algunos fueron entregados a zoológicos en donde se encuentran enfermos y deprimidos, ya que pese a contar con mayor espacio para su desenvolvimiento, no logran adaptarse a su nueva forma de vida.

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Según la información publicada por Milenio, la responsable técnica tenía registro de esos mil 298 ejemplares debido a la Ley General de Vida Silvestre de la Semarnat, sin embargo la dependencia sólo verificó que se cumpliera la nueva disposición de que los ejemplares de vida silvestre no dieran espectáculos circenses, pero no se aseguró del destino de las especies, ya que la venta la dejó a manos de los propietarios de los circos sin ofrecerles a los animales protección oficial.

En diciembre de 2014, el Congreso aprobó la Ley General de Vida Silvestre, misma que entró en vigor el 8 de julio de 2015. A partir de entonces, los propietarios de los circos iniciaron el remate de los animales para evitar las sanciones, dejando que diversos tipos de “compradores” fueran los nuevos dueños de las distintas especies.

“Se vaciaron las carpas pues ya no había público, los circos empezaron a cerrar, algunos vendieron sus camiones, pedazos de carpa y a los animales. Finalmente quebraron”

De igual manera, agregó que esta campaña fue una verdadera tragedia para todos: los circos, los empresarios y para los animales. Todo tipo de ejemplares fueron vendidos, acomodados en zoológicos, criaderos y en colecciones privadas.

“El mercado se dio cuenta de esta situación y se aprovechó. Un animal que valía 100 pesos, terminó en 3”

Ante la premura por la entrada en vigor de la ley y las sanciones, los empresarios de los circos comenzaron a entregar a sus animales al costo que fuera.