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Ni una muerta más: Valeria no es solamente una cifra

No la ayudaron a buscar a su hija, relató en una entrevista radiofónica Jacqueline Ortiz, madre de Valeria. Acudió el jueves 8 de junio con las autoridades del Estado de México, la entidad líder en niveles de feminicidio, para reportar la desaparición de su niña de 11 años. No se inició una búsqueda inmediata, en cambio, le dijeron que esperara. Que dejara la foto de su hija y que más adelante le llamaban. Ni ella ni su familia había visto ni sabido más de Valeria después de que abordara una combi en Nezahualcóyotl, a la cual subió para hacer un viaje de sólo siete calles y guarecerse de la lluvia. El padre de la menor intentó alcanzar el vehículo subido en la bicicleta en la que unos momentos antes iban los dos. El chofer aceleró y el papá de Valeria no le pudo dar alcance.“Ellos tenían la obligación de llevarme a buscar, peinar el área, calle por calle”, dijo Jacqueline sobre el pobre actuar de la policía.

El desenlace lo conocemos todos: Valeria fue encontrada sin vida un día después al interior de la combi. Su cuerpo presentaba signos de violencia sexual. “Pudimos haber encontrado a mi hija muy fácil, pero no se quisieron tomar el tiempo”, dijo la mamá de Valeria.

El sábado 10 de junio fue detenido el probable responsable del asesinato y la violación: un conductor de 43 años con antecedentes penales en la Ciudad de México, donde estuvo recluido por el delito de abuso sexual. El chofer fue recluido en el penal Neza-Bordo por el delito de feminicidio. La Fiscalía del Edomex afirmó que el Ministerio Público inició inmediatamente la búsqueda de Valeria después de que sus familiares denunciaran su desaparición. La señora Jacqueline declaró que miembros de la Procuraduría General de Justicia le dijeron que su hija seguramente se había ido con el novio, que le hablaran a él.

“No lo puedo denunciar porque no lo conozco, hay cámaras que lo pueden identificar. Pero quiero que no salga, quiero que… es un terror para la gente”, dijo la mamá de Valeria sobre el conductor de la combi. “Es como una pistola apuntando a las niñas“, sentenció.

Alerta Amber: Valeria, niña de 11 años

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Este martes 13 de junio los padres de Valeria se reunieron con Juan Hugo de la Rosa García, alcalde de Nezahualcóyotl, y Jorge Amador Amador, director de seguridad ciudadana del municipio. Las autoridades de Neza se comprometieron a suspender el servicio de la ruta 40, en la que trabajaba el chofer, además de mejorar las acciones de seguridad y búsqueda de desaparecidos. La ruta será suspendida en caso de que incumpla la Ley de Movilidad y Transporte del Estado de México o si no otorga capacitación y certificación permanente de los conductores de las unidades. Sobre las medidas para brindar más seguridad, el gobierno municipal indicó que intensificarán el Plan Neza Ciudad Segura Para las Mujeres y las Niñas, mejorarán iluminación en las calles, capacitarán a los policías en materia de género y realizarán operativos preventivos en el transporte público.

El pasado 12 de junio, la señora Jacqueline responsabilizó a las autoridades de la entidad por la muerte de su hija: “estaban muy ocupados con su elección, estaban muy ocupados con que sus votos se contaran. El Estado de México, el municipio es responsable de la muerte de mi hija, es responsable porque no hicieron nada”.

De acuerdo con cifras recabadas por la organización Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad cada día son asesinadas entre 6 y 7 mujeres en México. Otro dato escalofriante: más de 10 mil mujeres han sido asesinadas en nuestro país desde 2012. Según las cifras reportadas al Inegi, entre 2014 y 2015 ocurrieron 770 homicidios de mujeres en el Estado de México. En números absolutos, el Edomex ocupa el primer lugar nacional en asesinatos de mujeres, solamente durante 2015 se contabilizaron 396 casos. Por más terribles que se puedan leer los datos, la realidad es peor. Cada uno de estos es una vida, un rostro, un sueño, una familia, una historia que se corta de tajo. Valeria, y todas las demás víctimas de feminicidio, son más que una estadística. La única manera de cambiar esta realidad es empezar por reconocer que hay un problema.

“La verdad fue una muerte horrible, es un trauma para mí, el más horrible. Una pesadilla, la más horrible, de la que no me he podido despertar. Me siento impotente porque era una niñita de 11 años. Era mi niñita, era mi bebé”, dijo la mamá de Valeria. ¿Qué tiene que pasar para que esto cambie? ¿Cuánto más se tiene que soportar? ¿Cuántas más violaciones, asesinatos, discriminaciones y violencias se tienen que aguantar? No queremos ni una muerta más. Ni una Valeria más. Ni un feminicidio más.