En redes sociales comenzó a circular la información de un presunto secuestro que conmocionó a todos los que lo llegaban a leer. La historia decía que la Policía Federal detuvo en Cancún a una mujer de nacionalidad filipina que había secuestrado a una niña española de dos años en Tulum y se la estaba llevando a Turquía. Este tremendo drama internacional terminó por ser una noticia falsa pues las autoridades de seguridad de la entidad desmintieron públicamente la información.

Primero, apareció la Secretaría de Seguridad Pública de Quintana Roo para aclarar lo que realmente había sucedido. Según esto, la niña sí iba a Turquía, pero estaba acompañada de su niñera. Entonces, se descartó la teoría del secuestro y terminó siendo un problema “de índole familiar”. 

Eso sí, es importante aclarar que sí hay denuncias por lesiones ante la Fiscalía General del Estado realizadas por la madre de la niña en contra de su pareja sentimental de nacionalidad turca. 

“Por lo tanto aclaramos que no existió ningún secuestro de menor en Tulum, Quintana Roo”, concluían las autoridades de seguridad.

El Secretario de Seguridad Pública de Quintana Roo, Alberto Capella, también utilizó sus redes sociales para darle más vuelo al mensaje oficial sobre este caso que tomó un extraño vuelo a nivel nacional. Además, aprovechó para echarle porras a los elementos de la Policía por su intervención y apoyo para evitar la “sustracción ilegal” de la niña sin la autorización de su madre.

Esta vez fue falsa, pero México es un peligro para las niñas y niños

Hace apenas unos días, la Red por los Derechos de la Infancia (REDIM) hizo públicos sus datos sobre la inseguridad que viven las niñas, niños y adolescentes en México. Imagínense que en los últimos 10 años hubo más de 13 mil asesinatos de jóvenes menores de 18 años.

En esa misma conferencia de prensa, contaron que, tan solo en el sexenio de EPN, desaparecieron casi 5 mil niñas y niños mexicanos. “Ser niño, ser niña o adolescente te da 30% de probabilidad de ser víctima de desaparición o de un homicidio…”, alertaba el director Ejecutivo de REDIM.

Así, aunque esta vez la historia de la niña de Tulum resultó ser falsa y no era un secuestro sino un problema familiar —que tampoco significa que son buenas noticias para la menor—, la vida de los niños y niñas en México de verdad corre riesgos.