“Sólo le dieron una vez, en el pecho. La bala ni siquiera era para ella”, dijo Tatiana Ingram después de que su hermana fuera asesinada por “accidente” cuando un sujeto, cerca de su casa, disparó un arma de fuego. La víctima se llamaba Sandra Parks y tan sólo tenía trece años, pero entendía casi en su totalidad la complejidad de una sociedad que vive en medio de una ola de violencia por armas de fuego y delincuencia.

Dos o tres años antes de su muerte, Sandra escribió un ensayo sobre la violencia con armas en las escuelas y el incremento del crimen cerca de la zona donde vivía en la ciudad de Milwaukee, la más grande del estado de Wisconsin donde la violencia por armas de fuego, sin importar si esta se manifiesta de forma exclusiva en las escuelas, ha ido creciendo de forma exponencial. Y así, Sandra Parks se convirtió en una cifra más que no sólo aplica en el estado, sino en todo el país.

Protestas armas Estados Unidos

Su ensayo, escrito cuando apenas era una niña, hablaba de la delincuencia, la presencia de las armas en las generaciones más jóvenes y las terribles consecuencias que estas tenían en el desarrollo de los niños en su región. Su trabajo, como mencionamos, le valió el reconocimiento y la entrega de un premio: “Los niños pequeños son víctimas injustificadas de la violencia con armas… Me recuesto en mi cama y debo escapar de todo lo que veo y escucho todos los días. Cuando lo pienso, llego a la misma conclusión… estamos en un momento de caos”, escribió Sandra en su ensayo.

Sandra se encontraba en su casa dentro de su cuarto viendo televisión la noche del 19 de noviembre de 2018 cuando una bala entró por la ventana e impactó su pecho. En entrevista con WISN, la hermana y la mamá de Sandra hablaron sobre la situación: “Mi hermana fue una guerrera. Simplemente caminó hacia el cuarto y dijo, ‘Mamá, me dispararon’”. Bernice Parks, madre de Sandra, dijo que su hija representaba todo lo que el mundo ahora no es, “a mi bebé no le gustaba la violencia. Ella se convirtió en mi ángel desde que estaba en mi vientre hasta que vino al mundo”.

Sandra era una niña afroamericana que habló de la violencia que viven los niños, sobre todo los de raza negra: “Como afroamericana, eso me hace sentir triste. Muchas personas han perdido la fe en América y su capacidad de ser un ejemplo real para vivir el sueño del doctor King… No podemos permitir que las mentiras de las violencia, el racismo y los prejuicios se conviertan en nuestra verdad. La verdad empieza en nosotros mismos. En lugar de estar matándonos unos a otros en las noches, debemos pelear hasta que nuestra verdad llegue a todas partes del mundo”.

No sólo es la violencia con armas que se genera en las escuelas de todo Estados Unidos, un tema que se convirtió en parte importante de las conversaciones de la sociedad americana este año por el incremento desmedido de los mismos ante la indiferencia de las autoridades cuyos intereses políticos y económicos importan más. También se trata de la situación vulnerable de algunas zonas del país, la diferencia de clases, la falta de oportunidades y las probabilidades de que una niña negra que “luchó” por el bienestar de sus iguales, muera en su casa.