Malas noticias para arrancar el viernes: la Semarnat confirmó que, a pesar de todos los esfuerzos, los anuncios, los programas, las medidas y el apoyo que ha recibido la vaquita marina… las cosas no están funcionando nada bien. De hecho, ya solo nos quedan entre 10 y 15 especímenes vivos. 

El subsecretario de Gestión para la Protección Ambiental de la Semarnat, Sergio Sánchez, le confirmó a Azteca Noticias que el año estuvo de la patada: originalmente teníamos 22 vaquitas marinas y ya nos queda nada más una docena. O sea, de por sí teníamos poquitas y todavía perdimos más. Eso sí, las autoridades acaban de presentar un plan para que la situación no empeore y —si todo sale bien— tengamos una última oportunidad para salvar a esta especie endémica de nuestro país.

En un comunicado de prensa, detallan que, para empezar, el polígono donde habitan las vaquitas marinas será protegido y no podrán entrar embarcaciones. Es más, hasta le pondrán boyas para que no haya pierde.
También, la Semarnat —en conjunto con un titipuchal de dependencias— prometieron acabar con la pesca furtiva y el tráfico ilegal en la zona.

Entre diez párrafos de pura paja, las autoridades mexicanas ¡se comprometieron a ayudar a los pesacadores a encontrar nuevos lugares para poder seguir trabajando, proporcionarles redes adecuadas para no lastimar a la fauna local y hasta dar cursos y certificados de buenas prácticas.

La población de la vaquita comenzó a bajar drásticamente en 2017 cuando perdió cerca del 67% de su población y, de ahí, todo ha ido de mal en peor.