Por Diego Castañeda

La idea de que debemos buscar en el exterior la solución a los problemas de México es una idea muy antigua y muy equivocada. Parece que durante todas las épocas del país siempre ha existido un genio que ve afuera lo que no ve adentro. En el siglo XIX eran los conservadores con Maximiliano, en el siglo XX los neoliberales con el consenso de Washington y en el siglo XXI los mismos sujetos ahora tienen la gran idea del “Macron” mexicano.

Esta última idea es una ridiculez, casi tan grande como buscar el Frank Underwood mexicano, el Luke Skywalker mexicano, el Elmo mexicano, o al Jon Snow mexicano. La única diferencia entre ellos y el “Macron mexicano” es que quizá el fantástico universo de Game of Thrones o Star Wars es más parecido al México del siglo XXI que lo que México es parecido a Francia….

Las mismas personas que sugieren estas ideas son las que dicen que para que la economía crezca debemos hacer lo que hacen otros países, como si la historia de cada país no importara, como si el contexto político, económico y social de los países no importara. Es algo así como lo que el matemático y pensador Nicholas Nassim Taleb llama IYI (Intelectual Yet Idiot) –para leer el ensayo de Taleb sobre los IYIS pueden dar click aquí o para una traducción en español del mismo pueden hacer click acá–, ideas que son soluciones a los problemas del país, dignas de una plática de café.

¿Pero cómo es que ese tipo de ideas puedan tener algo de estima entre algunas partes de la élite  mexicana?

Una causa puede ser un desconocimiento profundo de la historia del país y una falta de un diagnóstico sobre los verdaderos problemas del país. Quizá sólo es un asunto de pereza mental. La realidad de México es compleja y las soluciones rápidas pueden ser tentadoras, aunque cuando se aplican hagan las cosas mil veces peores. Quizá, y creo es lo más probable, es una falta de respeto a la inteligencia de las personas, como si la sociedad no pudiera ser capaz de pensar por sí misma sobre las soluciones a las distintas crisis que enfrenta el país.

En algunas cosas hace parecer a los promotores de estas ideas como los promotores de los productos milagro. “Si tiene sobre peso, baje 20 kilogramos en 2 horas con una pastilla”. “¿Tiene un problema de legitimidad política? Resuélvalo con un Macron local”. Los candidatos milagro no van a resolver los problemas del país, sobre todo cuando enarbolan las mismas ideas que han causado esos problemas. Para resolver algo es necesario que se hagan las cosas de distinta manera, no lo mismo con un rostro diferente.

***

Diego Castañeda es economista por la University of London.

Twitter: @diegocastaneda