Hace 32 años ocurrió una tragedia que sacudió a México y desde entonces el país no fue el mismo. Hablamos del terremoto del 19 de septiembre de 1985, que como saldo, dejó cerca de 10 mil heridos, muertos o desaparecidos (aunque las cifras extraoficiales marcaron más de 40 mil), así como daños a las construcciones -algunas fueron pérdida total y tuvieron que reconstruirse-. En ese entonces, tan solo unos minutos después del sismo con magnitud de 8.1 grados con epicentro en Michoacán, surgió un grupo de voluntarios que en febrero de 1986 se consolidó bajo el nombre de Brigada de Rescate Topos Tlatelolco AC, cuya finalidad era brindar apoyo en la búsqueda y rescate de personas atrapadas bajo los escombros. Hoy este este equipo cultiva una educación para la prevención y fomento de protección civil. Hoy los Topos están de regreso tras el sismo de de 7.1 grados con epicentro en Morelos ocurrido (irónicamente) ayer, en el aniversario del terremoto del 85.

Ahora los Topos se valen de perros que olfatean a las personas, a otros animales, los ubican para que ellos puedan mover los escombros y planear una forma para sacar a las víctimas. También están las redes sociales, las cuales han servido como medio de información, de difusión de datos, conexión entre personas y el medio por el que los Topos solicitan apoyo de la población. Cosas específicas como víveres, medicamento, indumentaria para remover partes de las construcciones, así como una lista de distintos puntos a los que los voluntarios pueden acudir a ayudar y una cuenta en la que los que gusten pueden hacer donaciones.

Según se puede ver su página oficial, en la CDMX no hay más de 200 elementos preparados. Por ello, crearon comités de vecinos para emergencias para que cada quien tenga su plan familiar y haya participación bien organizada. La brigada ahora cuenta con una página oficial en la que tiene una serie de pestañas que ofrecen información, invitan a unirse, explican sobre la formación para ser “un Topo”, los rubros de desastres que abarcan (éstos son sismos, incendios, erupciones e inundaciones), números de emergencia, el tipo de ayuda que pueden brindar además de sacar las personas y animales de los escombros.

Hasta el momento, los Topos forman parte de los cientos de voluntarios que se encuentran trabajando en las zonas donde se registraron derrumbes. Solo se detienen para tomar agua y después continúan con su trabajo. Están llenos de esperanza de seguir rescatando personas, de analizar las estructuras para ver las medidas que pueden tomar, se mueven de un lado a otro para seguir ayudando pero también, están a cargo de la seguridad de los voluntarios que han decidido unírseles.

Los Topos han viajado por el mundo para ayudar en los desastres naturales, conocen las necesidades de la gente, están de regreso tan solo unos días después de que estuvieran en Juchitán, Oaxaca. Allí ofrecieron su apoyo a todos los damnificados tras el terremoto de 8.2 grados con epicentro en el suroeste de Chiapas el pasado 7 de septiembre.