La situación política de Bolivia ha tomado hoy nuevos tintes: se registran al menos ocho muertos y al rededor de 115 heridos tras un fuerte enfrentamiento entre las Fuerzas del Estado, encabezado en este momento por Jeanine Áñez, y un importante grupo de manifestantes cocaleros quienes marchaban en favor de la restitución de Evo Morales como presidente de ese país.

 

El representante en Cochabamba de la Defensoría del Pueblo de Bolivia, Nelson Cox, dio a conocer ante la prensa las anteriores cifras. Dijo que todos los fallecidos eran manifestantes, y murieron antes de llegar al Hospital México por herida de bala.

 

El mismo Cox calificó como “desproporcionada” la actuación de las Fuerzas del Estado frente a la manifestación de indígenas cocaleros en favor de Evo Morales quien, desde México, condenó los terribles sucesos ocurridos ayer en Cochabamba.

Condeno y denuncio ante el mundo que el régimen golpista que tomó el poder por asalto en mi querida Bolivia reprime con balas de las FFAA y la Policía al pueblo que reclama pacificación y reposición del Estado de Derecho. Ahora asesinan a nuestros hermanos en Sacaba, Cochabamba“, expresió Evo a través de su cuenta de twitter.

 

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) condenó también el caso en una serie de tuits donde denunció el “uso indiscriminado de gas lacrimogeno“, su “preocupación por el accionar de las FFAA” y el “uso excesivo de la fuerza por parte de las fuerzas de seguridad en Cochabamba“.

 

En contraparte, el gobierno ha expresado, por conducto de Jerjes Justiniano (ministro de la presidencia interina de Bolivia) que las muertes en Cochabamba tendrían como responsables reales a infiltrados dentro de la misma marcha de cocaleros, desligando la responsabilidad a las FFAA de Bolivia.